Canción para bordar pañuelos – Soledad Morillo Belloso
Es de noche. Miércoles. Es tarde. Acabo de saberlo. Me pregunto cómo se canta un adiós a alguien que nos llenó la vida con su música y que se nos fue. Y en medio de esta congoja en silencio no se me ocurre otra cosa que bajar el volumen del ruido tan simplón y tan insensato que nos aturde el corazón, y buscar sin carta de navegación en mis memorias las caricias que Chelique tuve la gentileza de obsequiarnos.
No voy a hacer una semblanza de este cantor de sueños. Eso se lo dejo a quienes hoy quizás consiguen sentir una tristeza menos invasiva. La mía está repleta de murmullos, de quejidos. Busco en una maleta vieja un pañuelo. Quiero bordarle la palabra ansiedad.
El país que Chelique acarició con versos y melodías existe. Él lo escuchaba y lograba escribirlo y describirlo con una dulz...










