Traición sorda V – Alfredo Behrens
Finalmente, el cuerpo de Mario fue liberado. Adelaide comenzó los preparativos del velorio llamando a los familiares y amigos más allegados. A esta altura todos sabían que Mario había sido muerto, y que fue por estrangulación.
Juan y su mujer llegarían al velorio después de que todos los amigos hubieran intercambiado llamadas telefónicas y correos electrónicos chats y no se sabe qué más, todos preguntándose cómo sería posible que Mario hubiese sido muerto, y sin señales de robo en su apartamento.
A lo largo de las semanas que precedieron al velorio el tema fue Mario y su muerte. Además de la natural congoja de los comentarios, no dejaba de intuirse un matiz de chismerío. La pregunta, aun cuando no hecha, giraba siempre entorno de quién podría haber sido y por qué.
El largo chismer...










