Piratas con permiso,
por Luli Delgado
ler em português Los corsarios eran, básicamente, piratas con los papeles en regla. Con la venia de sus majestades —a través de la llamada patente de corso— y a cambio de compartir parte del botín, hicieron de las suyas entre los siglos XV y XIX. Su misión era capturar barcos enemigos, saquearlos y, si hacía falta, hundirlos. De ahí tantas leyendas de tesoros fabulosos en el fondo del mar. Todo perfectamente “legal”.Si cometían excesos, no sufrían mayores consecuencias: estaban amparados por una corona. Y la corona, a su vez, se lavaba las manos alegando no tener responsabilidad sobre los actos de aquellos entusiastas del saqueo. Un acuerdo práctico: unos ponían la firma, otros los cañones.Ambos ganaban. Las coronas mantenían al enemigo a raya sin invertir en flotas propias, y los c...






