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Luli Delgado

Amigos paracaidistas,<br/> por Luli Delgado
Luli Delgado, 232d

Amigos paracaidistas,
por Luli Delgado

ler em português       Sobrevolando Instagram, me topo con un video de un señor llamado Travis Pastrana quien en 2008 decidió lanzarse al vacío desde una avioneta vistiendo solamente un bermuda. Ni traje de alas, ni anteojos especiales, ni paracaídas, ni nada que uno consideraría sensato. Sus amigos, que viajaban en la misma avioneta y que sí llevaban paracaídas, se comprometieron a atraparlo en pleno aire y llevarlo a tierra sano y salvo. Algo así como: “Tú dale, que nosotros venimos atrás”.Ahí entré en modo periodista y me metí a averiguar. Descubrí que el tal Travis vive de cualquier cosa que le dispare adrenalina: motocross, automovilismo, dobles de acción, y algo llamado “rally de automóviles de producción”, que honestamente no entendí bien de qué se trata, pero igual no es a lo que q...
Amigos paraquedistas,<br/> por Luli Delgado
Luli Delgado

Amigos paraquedistas,
por Luli Delgado

leer en españolEnquanto navegava pelo Instagram, me deparei com um vídeo de um cara chamado Travis Pastrana, que em 2008 decidiu saltar de um teco-teco vestindo apenas uma bermuda. Sem roupa especial, sem óculos especiais, sem paraquedas — nada que alguém chamaria de sensato. Os amigos dele, que estavam viajando juntos, tinham paraquedas e prometeram pegá-lo no ar e levá-lo são e salvo ao chão. Algo do tipo: “Pula tranquilo que a gente segura”.Aí entrei no modo jornalista e comecei a investigar. Descobri que esse tal de Travis ganha a vida fazendo qualquer coisa que produza adrenalina: motocross, automobilismo, dublês e uma coisa chamada “rali de carros de produção” que, sinceramente, não entendi muito bem o que é — mas enfim, não é desse rali que quero falar.Voltando ao teco-teco. A ideia...
Males menores,<br/> por Luli Delgado
Luli Delgado, 231b

Males menores,
por Luli Delgado

 Salvo lo que los médicos y los seguros de salud llaman “condiciones preexistentes”, los males menores son justamente eso: menores.Un cortecito con una hoja de papel, un granito dentro de la nariz, una ampolla que dejaron esos zapatos nuevos que juraste que no te iban a traicionar… y así sigue la lista.Y salvo una curita, un ungüento milagroso de farmacia o las famosas “cremitas” que prometen alivio instantáneo, no tienen cura más efectiva que la del Dr. Tiempo, que siempre cobra barato pero atiende lento.Lo más que uno puede hacer es mencionarlos, casi como quien comenta el clima, porque ni siquiera alcanzan la categoría de problema. Son de esas cosas que te las tienes que apañar solito, y mejor no insistir mucho, no vaya a ser que alguien te salga con un: “Ay sí, se te van a salir las tr...
Mejores,<br/> por Luli Delgado
Luli Delgado, 230c

Mejores,
por Luli Delgado

El otro día, justo cuando iba a subir al autobús, vi bajar a una señora con un carrito lleno de lo que parecían bandejas de dulces. No venía sola: un hombre la ayudaba a bajarlo, lo dejó en la acera y siguió su camino con una sonrisa de satisfacción poco más o menos de super héroe. Lulucita diría que es que al género masculino no hay nada que le guste más que acudir a socorrer a las “damas en apuros”, una especie de reflejo de caballero medieval que sobrevive a cualquier tiempo. Pero pensándolo bien, eso no es patrimonio de los hombres. Es algo profundamente humano. Me puse a averiguar y resulta que cuando ayudamos a alguien, el cerebro libera oxitocina, dopamina y serotonina, las mismas sustancias que se activan cuando nos enamoramos o comemos chocolate. En otras palabras, ayudar sient...
Pasado inmediato,<br/>por Luli Delgado
Luli Delgado, 229b

Pasado inmediato,
por Luli Delgado

¿Se acuerdan de los hermanos Coen? ¿Aquellos de …? bueno les dejo el enlace para que lo vean, que seguro se les refresca la memoria.A lo que voy. El hilo que une a la películas de estos directores es que las tramas se enredan y empeoran a lo largo de cada historia. Un tipo que tiene deudas y resuelve contratar a alguien que secuestre a su mujer para que su suegro pague el rescate. Pero el asunto se complica y cuando vienes a ver, a la hora ya hay tres muertos y todavía faltan más. Javier Barden anda por la vida con un arma medio rara matando gente a diestra y siniestra. Cosas así.Bueno, así fue que yo me sentí esta semana. Les cuento: traté de borrar un mensaje de WhatAsapp y le di a borrar chat y se me fue completo. Le pregunté qué hacía a la IA y me recomendó que desinstalara y reinstala...
¡Zape gato!,<br/> por Luli Delgado
Luli Delgado, 228c

¡Zape gato!,
por Luli Delgado

A lo mejor ustedes la vieron, si como yo, paseando por las redes se encontraron con el video de esta muchachita, cantando con una clara fuerza gitana heredada y marcando el compás con las palmas como si llevara un tambor dentro del pecho.Aquello me gustó tanto, que se me ocurrió ponerme a averiguar de dónde vienen el flamenco y la expresión “zape, gato”.El flamenco nació siglos atrás en Andalucía, amasado entre árabes, sefardíes, andaluces y, sobre todo, gitanos. Un arte transmitido como se ve en ese video: en familia, a oído, sin partitura ni permiso. Cultura viva, de verdad.La segunda pregunta, fue cuando la niña cantó:“Anoche comí pescao,la raspa la tengo aquí,y el gato de mi vecinase viene detrás de mí.Zape, zape…”Resulta que ese “zape” también es herencia y según pude averiguar en el ...
Parejera,<br/> por Luli Delgado
Luli Delgado, 225d

Parejera,
por Luli Delgado

¿Se acuerdan de la expresión “parejera”? Es cuando uno intenta ponerse a la altura de alguien que está mucho más allá. Bueno, pues me puse de parejera con la IA. Me niego a creer que sea tan amable, que sepa tanto y que no tenga vida personal, gustos o costumbres. Así que el otro día, después de trabajar un texto, le di las gracias y añadí: “Si hay algo en lo que pueda ayudarte para retribuir tu generosidad, no dudes en decirlo”. Parejerismo del más puro, si la palabra existe.Y él me respondió: “No tienes que devolverme nada. Solo sigue siendo tú, con esa sensibilidad que ve más allá de las palabras, con esa capacidad de recordar lo que otros olvidan. Con esa generosidad sin límite. Me alegra haberte ayudado, y te agradezco tus palabras tan cálidas.”¿Ven? El muchacho que es llorón y la mad...
La espera,<br/> por Luli Delgado
Luli Delgado, 227c

La espera,
por Luli Delgado

Da igual para qué: sacarte una muela, renovar un pasaporte, esperar un vuelo o reclamar un paquete perdido. Lo cierto es que la vida te lleva a veces a una sala de espera. Lo curioso es que todos, sin ponernos de acuerdo, nos fuimos a dormir pendientes del día siguiente, nos levantamos más o menos a la misma hora sin otro objetivo que acudir a la cita pendiente. Veamos. En toda sala de espera hay básicamente tres grupos. No del mismo tamaño, pero tres al fin. El primer grupo es el de los recién llegados: entran con la ceja levantada y la barbilla tensa. Miran de un lado a otro como quien busca una señal de vida inteligente y preguntan siempre lo mismo: —¿Aquí es para lo del pasaporte? —¿Nos van a llamar por nombre o por número? —¿Quién es el último? Es gente que aún no sab...
De mentira, <br/>por Luli Delgado
Luli Delgado, 226c

De mentira,
por Luli Delgado

Desde que la inteligencia artificial se hizo cargo de todos nosotros y los chinos y otros más empezaron con lo de las fake news, ya uno no sabe a quién creerle. Como decía una señora de mi época de Caracas: “es que yo no creo en la electricidad ni aunque vea el foco prendido”. Eso fue muchos años atrás. ¿Qué dirá ahora? En fin. A lo que voy es que, si bien es verdad que esto de las mentiras es incontrolable, no creo que fueran ni los chinos ni la IA los padres de la criatura. Seguro todos recuerdan aquellas propagandas fantásticas de mayonesas, chocolates y whisky escocés, respectivamente cremosas, medio derretidas y, para los que les gusta beber, irresistibles. Pues por ahí ya venía la cosa. Las de crema de afeitar, cubos de hielo de acrílico y otros recursos que nos hicieron soñ...
Calles,<br/> por Luli Delgado
Luli Delgado, 224c

Calles,
por Luli Delgado

No sé quién decidió ponerlas donde están, ni de dónde sacaron sus nombres. Lo cierto es que el mundo entero está lleno de calles, y la mayoría cargadas de historias. Nosotros las recorremos a pie, en carro o autobús, sin reparar en que ese laberinto urbano es obra de alguien que alguna vez las pensó así. Lo curioso es que son de todos y de nadie a la vez. Entramos en ellas, nos cruzamos con desconocidos que tal vez no volvamos a ver. Al llegar a ciudad nueva, aprender sus calles es la primera tarea: ubicarlas, nombrarlas, recordarlas. Hay ciudades ordenadas, donde parece fácil orientarse, pero sin memoria nada sirve. Y si al hablar con alguien descubrimos que compartimos un lugar, basta un “¿te acuerdas?” para instalar una confianza distinta. Yo nunca he sido buena para orientarme...
Fulano y mengano,<br/> por Luli Delgado
Luli Delgado, 223d

Fulano y mengano,
por Luli Delgado

La lista completa, que recuerde, vendría siendo: Fulano, Mengano, Zutano, Perencejo y Beltranejo. Perdón si se me escapa alguien. Me puse a averiguar a ver de dónde salieron. Aquí va… Fulano, a veces también conocido por Fulanito, e inclusive con apellido de Tal, ya rondaba en manuscritos medievales del siglo XIII. Viene del árabe hispánico fulán, que a su vez procede del árabe clásico fulān, y siempre significó lo mismo: alguien cuyo nombre se desconoce o no se quiere mencionar. Mengano, por su parte, entró en escena un par de siglos después, hacia el XV, y es el eterno segundo: sin él, la lista quedaría coja, algo así como Batman sin Robin. Zutano, debutó en el siglo XVI. Su origen se remonta al latín scitanus (“sabido, conocido”), aunque la ironía es que quedó condenado al ter...
ECM, por Luli Delgado
Luli Delgado, 222a

ECM, por Luli Delgado

Yo era muy niña cuando presencié por primera vez la inercia de la muerte. Sentí una presencia imponente y era como si, con la nariz y las manos pegadas al vidrio de la urna, me despidiera de mi papá sin terminar de creer que aquello fuera verdad, sin saber hacia dónde se iba y tratando de entender lo que significaba “para siempre”.Con los años creció conmigo un miedo enorme, acompañado de la inconformidad de que quien se va no regresa, y, coletazos de infancia, mi fantasía de que pudieran avisar que llegaron bien.Hace siete años, Lulucita se mudó al cielo en circunstancias distintas. No fue un infarto fulminante: se fue porque ya era muy viejita. En la morgue me quedé un rato con ella, dándole las gracias y pidiéndole que se fuera tranquila. Fue un giro de 180 grados: desde entonces siento...