Terca,
por Luli Delgado
Hay quien afirma, no sin razón, que cuando a las mujeres se nos mete algo en la cabeza, para sacárnoslo lo más fácil sería arrancarnos la cabeza.Fue lo que me pasó a mí con el Atril, que, de una servilleta garabateada a la hora del desayuno en adelante, ya vamos por cuatro años. Pero no es tan fácil tirarme la primera piedra. A esa idea se sumó mucha gente que encontró un lugar para escribir y otra que lo encontró para leer, y es así como hemos ido formando esta suerte de cofradía cuyo objetivo es respirar algo de aire puro todas las semanas. A muchos de los colaboradores no los conozco personalmente, o a quienes conozco, hace mucho tiempo que no los veo. Igual pasa con los lectores, y sin embargo sé detalles como si fuéramos vecinos del mismo edificio: a la que le nació la nieta, el que s...












