Diciembre,
por Luli Delgado
ler em portuguêsNo quiero ser aguafiestas, ni controversial, ni nada por el estilo, pero cada vez que llega diciembre me pasa lo mismo: tengo la sensación de que, apenas lo pisamos, nos volvemos como chiquitos a los que soltaron en el recreo.Gastamos más dinero del que tenemos, bajamos las cajas de decoración, armamos el arbolito, compramos de más, corremos, nos agitamos. Comemos y bebemos más que nunca, todo como parte de ese mismo impulso infantil y colectivo de exceso, de permiso, de “ahora todo vale”. Es como una especie de locura compartida, una excitación generalizada.Y luego llega el 31 de diciembre. Los saludos de Año Nuevo. Los deseos. paz y salud, vayan y pasen, pero también prosperidad, dinero, abundancia… como si estuviéramos escribiendo otra vez la carta para el Ratón Pérez, p...






