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Soledad Morillo

El día siguiente,<br/> por Soledad Morillo Belloso
213c, Soledad Morillo

El día siguiente,
por Soledad Morillo Belloso

 No empieza. Se desliza. Como un animal que se mueve lento en la espesura, un cuerpo tibio que aún guarda el olor de la noche anterior. En su pelaje lleva restos de sueños, una rendija por donde se coló el insomnio, un susurro que nadie respondió, pero que insistió en quedarse.Lo que no dijimos se convierte en bruma, y lo que callamos —por miedo, por pudor, por no saber cómo— se cuela por las roturas del día como lluvia fina, persistente. Y lo no hecho —ese temblor que no encuentra destino— se acumula bajo la lengua, como polvo detrás de la puerta, como sombra que nos sigue sin nombre.El día no despierta en blanco. Viene cosido desde adentro, con puntadas invisibles hechas en otra parte, con otra aguja, con otro hilo. Caminamos su superficie creyendo que es nueva, pero cada paso ya estaba ...
Cuerpo y paisaje,<br/> por Soledad Morillo Belloso
212c, Soledad Morillo

Cuerpo y paisaje,
por Soledad Morillo Belloso

Mis pies aprenden el ritmo del suelo. La arcilla se curva bajo mis pasos como si reconociera la forma de mi espera. Cada grano me canta su historia, susurrando en la planta de mis pies: “todo lo que tocas te transforma”. El viento moja mi espalda como si fuera savia, no aire. Y en cada poro se recoge un suspiro que no me pertenece, pero me habita. Avanza lento, como si leyera mis líneas, como si supiera dónde guardar calor sin quemar. Las manos, lentas, rozan el tronco rugoso de un árbol. Se hunden en grietas como en memorias, como si la corteza llevara secretos que solo la piel descifra. Un estremecimiento, y los dedos se vuelven raíz. Ya no tocan, germinan. La luz de la tarde cae sobre mis hombros, y el calor no arde, acaricia. La sombra de una nube cruza mi pecho sin pedir perm...
Risas,<br/> por Soledad Morillo Belloso
211c, Soledad Morillo

Risas,
por Soledad Morillo Belloso

No huye ni resguarda, no adorna ni disimula. Surge, como un aliento que apenas roza el aire… y se desvanece. En un mundo que exige significado a todo, tal vez lo más honesto sea reír sin decir nada. Una risa que no responde al dolor ni se anticipa al miedo. Una risa que simplemente es transparente, intacta, sin intención de trascender. Hay risas que brotan como indicio de una hondura oculta, una flor breve que se abre en los labios y se apaga antes de pronunciarse. No explican, no sostienen, no rescatan. Solo aparecen. Y en su aparición, hipnotizan. Y otras veces, una risa es eso y nada más: el impulso muscular de un instante, una nota suelta que no pertenece a ninguna melodía. Sin fondo. Sin mensaje. Sin el deseo de volverse metáfora. Una risa que no pide permiso para ser ligera....
¿Por qué escribo?<br/> por Soledad Morillo Belloso
209d, Soledad Morillo

¿Por qué escribo?
por Soledad Morillo Belloso

Escribo porque el silencio se llena de preguntas, porque las palabras son la única forma de sostener lo que escapa, porque la vida, sin relato, se disuelve como arena en el viento.Escribo para no perderme, para dejar un rastro en la piel del tiempo,para nombrar lo que duele, lo que arde, lo que sana. Las palabras no son solo tinta en papel, son un grito que atraviesa el vacío, una mano extendida en la noche más oscura.Escribo porque el olvido acecha en cada esquina, porque el mundo cambia demasiado rápido y quiero atrapar un instante antes de que desaparezca.Escribo porque el dolor necesita forma, porque la alegría quiere ser compartida, porque el amor merece ser pronunciado. Porque en cada letra hay un latido, en cada frase un eco, en cada historia un pedazo de lo que fui, de lo que ...
Domingos sin ti,<br/> por Soledad Morillo Belloso
207c, Soledad Morillo

Domingos sin ti,
por Soledad Morillo Belloso

El sol entra perezoso por la ventana; su luz no llena el vacío que dejaste. El café parece preguntarme si hoy también voy a extrañarte. Los domingos tenían tu risa, tus manos que hacían magia con lo cotidiano. Ahora solo hay el eco de esos momentos. Los domingos eran un ritual. El sol que entraba tímido por la ventana, el aroma del café recién hecho impregnando la casa, la certeza de tu risa llenando los espacios vacíos. Ahora, sin ti, todo es distinto. El día se despierta con pereza, como si supiera que ya no tiene propósito. La luz es apenas un reflejo de su antigua calidez. La brisa que rozaba nuestras pieles ahora solo arrastra el eco de tu ausencia. El silencio pesa, se acomoda en cada rincón. Ya no hay melodías espontáneas ni conversaciones tontas y sin prisa. Solo queda ...
El simplismo,<br/> por Soledad Morillo Belloso
205c, Soledad Morillo

El simplismo,
por Soledad Morillo Belloso

La mente humana, en su infinita capacidad de asombro y análisis, enfrenta una amenaza insidiosa: el simplismo. No es solo un modo de pensar, es una tentación, un atajo mental que promete claridad a costa de profundidad. El simplismo convierte el pensamiento en fórmulas. Nos seduce con respuestas fáciles, con certezas que no admiten matices. Nos dice que la historia se divide en buenos y malos, que los problemas tienen soluciones obvias, que la vida cabe en una consigna. Es cómodo, sí. Pero el mundo no es cómodo. Es complejo, caótico, contradictorio. Pensar exige valentía. Obliga a aceptar la incertidumbre, a convivir con la duda, a reconocer que muchas preguntas no tienen respuestas únicas. A veces nos deja sin terreno firme, sin convicciones absolutas. Pero también nos hace libres....
Orejas de Pascua, por Soledad Morillo Belloso
200a, Soledad Morillo

Orejas de Pascua, por Soledad Morillo Belloso

La Pascua, con su carga simbólica y su alegría festiva, es un tiempo para reflexionar y celebrar. Sin embargo, entre los ritos religiosos y las tradiciones familiares, aparece un personaje que parece salido de un cuento infantil: el conejo de Pascua. La pregunta surge inevitablemente: ¿qué tiene que ver un conejo, un animal peludo y saltarín, con una festividad profundamente religiosa?Para entender esta conexión, debemos remontarnos al origen de la Pascua y a las tradiciones paganas que se entrelazaron con la celebración cristiana. En la antigüedad, los pueblos germánicos y anglosajones veneraban a Eostre, la diosa de la primavera y la fertilidad. El conejo, por su capacidad para reproducirse rápidamente, era uno de los símbolos asociados a esta diosa. Con el tiempo, la figura del conejo ...
Leer entre líneas,<br/> por Soledad Morillo Belloso
197c, Soledad Morillo

Leer entre líneas,
por Soledad Morillo Belloso

Palabras. Unas que se dicen, y otras que se callan. Entre ambas, en ese espacio invisible, habita el sutil lenguaje del alma. Leer entre líneas no es traducir lo que se ve; es sentir lo que se oculta, escuchar lo que no se dice. Es en las pausas donde se revela la verdad. En el silencio que sigue a un "estoy bien", en la mirada que se desvía justo antes de una respuesta. Leer entre líneas exige abrirse a lo incómodo, a lo incierto, a lo que quizás no queremos ver. Es aceptar que las palabras son apenas la superficie, y que debajo de ellas hay un océano de emociones, dudas y deseos. Este arte no se aprende en libros ni en clases. Se cultiva en la paciencia de escuchar con el corazón, en la humildad de admitir que no siempre entendemos todo. Leer entre líneas es un puente hacia el otro...
Entre el sí y el no,<br/> por  Soledad Morillo Belloso
189d, Soledad Morillo

Entre el sí y el no,
por  Soledad Morillo Belloso

En el vasto teatro de la mente, el “no sé” es ese momento mágico en el que el telón no se ha alzado del todo, y el público contiene el aliento esperando lo inesperado. Es un paréntesis en el frenético guion de la vida, un suspiro profundo antes del siguiente acto.El “no sé” es un jardín secreto donde las ideas se toman de la mano y bailan bajo la luna de la contemplación. Es la chispa invisible que enciende la creatividad, el rincón donde las preguntas duermen y sueñan con convertirse en respuestas. Es la pausa entre dos notas, esa tensión deliciosa que da vida a la melodía.En este espacio etéreo, las certezas se disuelven como niebla al amanecer, dejando tras de sí un campo abierto de posibilidades. Aquí, la mente se permite vagar, explorar, y descubrir horizontes insospechados. El “n...
Aprender del futuro, por Soledad Morillo Belloso
188a, Soledad Morillo

Aprender del futuro, por Soledad Morillo Belloso

Cuando observamos la historia, nos damos cuenta de que cada generación ha dejado su impronta en el vasto lienzo del tiempo. Los avances en ciencia y tecnología no son solo productos del ingenio humano, sino reflejos de nuestra capacidad para soñar y transformar esos sueños en realidad. Aprender del futuro, entonces, también significa aprender del pasado y del presente. Vivimos en una época de aceleración que sentimos sin precedentes. Cada día trae consigo nuevas herramientas, nuevas ideas y maneras de entender nuestro lugar en el universo. Esta rapidez puede resultar abrumadora, pero también es una fuente inagotable de oportunidades. Hay puertas por abrir, senderos por caminar. Aprender del futuro requiere que sepamos navegar en este mar de información sin perder de vista lo esencial: q...
Del arte de amar,<br/> por Soledad Morillo Belloso
175b, Soledad Morillo

Del arte de amar,
por Soledad Morillo Belloso

Yo creo que el amor no solo se prueba en las malas, también en las buenas. Porque la vida es un continuo, como el Bolero de Ravel, o el Hey Jude de los Beatles. Pero el amor también tiene el desafío de enfrentar las aguas estancadas y las encrespadas. Los sinsabores, los problemas graves, las dificultades y, también, las catástrofes, son situaciones límite. Y la vida suele sorprendernos, para mal, superando con creces nuestra capacidad para imaginar los problemas. Pero, a la hora del té, se trata de lo cotidiano. Una pareja está junta porque quiere y porque se quiere. No porque tenga obligaciones contraídas. La verdad es que, puestos a escoger, una pareja que se ama de verdad, no tiene que sentarse a pensar en el debe y el haber. El amor es su ruta y también su destino. No se trata de...
Chabadabada,<br/> por Soledad Morillo Belloso
157b, Soledad Morillo

Chabadabada,
por Soledad Morillo Belloso

Hay películas buenas y muy buenas. Y hay películas icónicas. Da igual que yo fuera muy niña cuando en los cines del mundo se proyectaba Un homme et une femme y que, claro está no tenía yo ni la edad reglamentaria ni el cerebro lo necesariamente maduro como para entender las complejidades de aquella historia. Da igual porque luego, ya en mi primera adultez (voy como por la cuarta) la vi y la adoré. Aprendí de qué va realmente eso de ser un hombre y una mujer. https://youtu.be/zcip3ir2oRk?feature=shared Anouk Aimée ha muerto. Pero jamás morirá. Ella ha sido inmortalizada. Y supongo que antes de morir tuvo oportunidad de ver el mejor homenaje que se ha producido a esa joya cinematográfica que Anouk protagonizó. Si usted, amigo lector, no ha visto ese homenaje que Chanel hizo, le copio e...