Risas,
por Soledad Morillo Belloso
No huye ni resguarda, no adorna ni disimula. Surge, como un aliento que apenas roza el aire… y se desvanece.
En un mundo que exige significado a todo, tal vez lo más honesto sea reír sin decir nada. Una risa que no responde al dolor ni se anticipa al miedo. Una risa que simplemente es transparente, intacta, sin intención de trascender.
Hay risas que brotan como indicio de una hondura oculta, una flor breve que se abre en los labios y se apaga antes de pronunciarse. No explican, no sostienen, no rescatan. Solo aparecen. Y en su aparición, hipnotizan.
Y otras veces, una risa es eso y nada más: el impulso muscular de un instante, una nota suelta que no pertenece a ninguna melodía. Sin fondo. Sin mensaje. Sin el deseo de volverse metáfora. Una risa que no pide permiso para ser ligera....












