News That Matters

Alfredo Behrens

Um baú de lembranças, por Alfredo Behrens
49a, Alfredo Behrens

Um baú de lembranças, por Alfredo Behrens

ler em espanhol Nos anos 80, um grande amigo do Rio de Janeiro me pediu um favor: levar um baú para os Estados Unidos. O baú era enorme, naqueles nos que, em épocas marítimas, os americanos colocavam a vida. Além disso, era muito pesado, estava cheio, disse meu amigo, dos pertences de uma de suas mulheres. Americana ela, apaixonada, o seguira ao Rio. Como tantas paixões, esta também cumpriu seu ciclo, e quando o deixou, pediu-lhe que enviasse o baú para um endereço de onde foi devolvido. Aquele baú estava esperando há uma década na casa do meu amigo. Ele ainda não sabia para qual endereço enviá-lo, mas descobriria, acreditava, contanto que eu o mantivesse comigo nos Estados Unidos. Quando recebi o endereço da ex do meu amigo optei por enviar uma carta para a mulher, buscando confirmar o ...
Para onde vão quando partem?, por Alfredo Behrens
46b, Alfredo Behrens

Para onde vão quando partem?, por Alfredo Behrens

leer en españolPrimeiro dia no novo emprego. Sala indefinida, com janela voltada para o prédio vizinho, com paredes de tijolos escuros. Na minha sala, há uma cadeira, mesa e computador. Sua tela está vazia, como se ninguém nunca a tivesse usado.No entanto, quando abri uma gaveta, me deparei com alguns Kit-Kats. Kemosabe! Sinal de vida! Alguém teria se sentado nesta cadeira antes de mim. A sala agora parecia mais viva. Como não fazia ideia do que se esperava de mim, decidi formar uma imagem do meu antecessor com o que havia deixado nas gavetas.Os Kit-Kats deixados na gaveta seriam uma ração de sobrevivência? Ou será que essa pessoa gostava deles para si. Se gostava deles, os deixou porque fugiu, sem tempo para levá-los consigo? Se em vez disso os Kit-Kats fossem uma ração de sobrevivência, ...
Salvoconducto: ¿Cuánto?,  por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

Salvoconducto: ¿Cuánto?, por Alfredo Behrens

ler em portuguêsHabía pasado una semana en la capital de aquel país africano escapándome de las balaceras, pero no conseguí escaparme de los microbios. Muy debilitado ya me iba del país y terminaba de pasar por el control de pasaportes del aeropuerto, cuando se me interpone un nativo de túnica algo blanca, pero que aun así contrastaba con el color de su piel. Y con aquel inconfundible aire burocrático de quien encontró un gil, me demandó:¿Certificado de vacuna contra la fiebre amarilla?Le dije que lo había mostrado al entrar y que sin él no podría haber entrado al país.Sin más, y con aquel aire inconfundible de perro-con-un-hueso-en-la-boca, empuñó una jeringa de dimensiones veterinarias, con una gruesa aguja herrumbrada, y sin más se ofreció a vacunarme ahí, en el zaguán. A lo que le esgr...
Alfredo Behrens

¿Por qué aprender a escribir?, por Alfredo Behrens

ler em portuguêsEn los países más creativos en publicidad hay más premios Nobel.Cada sociedad tiene mecanismos para asignar sus talentos. Algunas sociedades privilegian la creatividad, otras menos. Aquellas que deprecian la creatividad eventualmente dejan de innovar, porque al pagar menos a sus creativos, desalientan la inversión en actividades que los emplearían.Las actividades creativas pueden ser individuales como la poesía, o colectivas como la publicidad. Los creativos individuales florecen como flores jasmincillo, crecen en cualquier lugar. Les basta tierra, sol y agua. De ahí que Chile y Portugal, ambos productores de buenos vinos, tengan premios Nobel de Literatura, aunque tanto Chile como Portugal aparecen cerca del final del ranking en creatividad publicitaria.Tanto en Chile como...
Profané una tumba sin pasar a la Historia, por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

Profané una tumba sin pasar a la Historia, por Alfredo Behrens

ler em portuguêsNo sé si conocen el dictado: "si a una mujer se le mete una idea en la cabeza, para sacársela es más fácil cortarle la cabeza".Como la quiero con cabeza, accedí acompañarla al cementerio, parada final del autobús, porque tal vez allí encontraríamos la piedra plana y pesada donde  fijar un juguete vistoso que ella quería instalar aquí y ahora.Al llegar al cementerio ella enlistó luego al sepulturero Joaquín, que acababa de abrir un agujero donde mañana enterrarían a alguien. “Ojalá que ya muerto!”, dije, a lo que Joaquín señaló dónde estaba siendo velado.Mi mujer, que no pierde una oportunidad para rezar, allá se fue a rendirle honores con un padrenuestro al muerto, mientras que yo seguía a Joaquín que prometía una piedra como la que queríamos.De pronto apuntó a una piedra q...
Agítese antes de usar, por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

Agítese antes de usar, por Alfredo Behrens

ler em portuguêsEn la fila del cine él me agarraba por detrás y me besaba los labios que yo ávida le ofrecía. La verdad es que ni sé que película fuimos a ver, claro que valió la pena salir con él en aquel domingo lluvioso, hasta que Soledad nos pilló.Ahí estaba yo, dejándome besar, cuando vi que detrás nuestro estaba Soledad con su marido Juan. Hacía tiempos que no la veía, nos habíamos perdido el rastro. Ella hizo como que no me vio, pero yo me entumecí y busqué disimular, arreglándome el cabello con mis manos y alisando mi falda. Afortunadamente se abrió la puerta de la sala del Cine Arte y entramos rápido a aquella salita oscura donde creía que nadie me vería. Pero seguro que Soledad ya me había visto en la fila.Soledad no demoró en confirmármelo. Al día siguiente no se aguantó y tempr...
Tragados por la noche, por Alfredo Behrens
Alfredo Behrens

Tragados por la noche, por Alfredo Behrens

ler em portuguêsCuando chico, yo tenía primos que vivían en una ciudad del interior. No quedaba muy lejos, pero se tardaba mucho en llegar en autobús. Además, en invierno los días eran muy cortos. Por eso a veces llegaba de noche a la ciudad de mis primos. Pero lo que importa es que de tanto en tanto un pasajero pedía para bajar antes de mi destino. Yo no entendía cómo el tipo sabía cuándo pedir para bajarse, porque afuera estaba completamente oscuro. Pero luego el autobús se estacionaba en la carretera y las luces interiores se encendían y con eso yo podía ver desde la ventana unos metros más allá de mi ventana. El conductor salía con el pasajero, abría la bodega, el pasajero agarraba sus bolsas y comenzaba a caminar. En pocos pasos la noche lo absorbía y ese pasajero desaparecía para sie...
Engolidos pela noite, por Alfredo Behrens
38a, Alfredo Behrens

Engolidos pela noite, por Alfredo Behrens

leer en españolQuando pequeno, eu tinha primos que moravam no interior do país. Nem era muito longe, mas levava um bem tempo chegar lá de ónibus. Ainda por cima, no inverno os dias eram muito curtos. Por isso, as vezes eu chegava na cidade dos meus primos à noite. Mas, o que interessa é que as vezes um passageiro pedia para descer antes do meu destino. Eu nem sabia como o sujeito sabia quando pedir para descer, porque do lado de fora era um breu interminável. Mas aí ónibus estacionava na estrada e ascendia as luzes de dentro e com isso dava para eu enxergar da janela uns metros além da minha janela. O motorista descia com o passageiro, abria o bagageiro, o passageiro pegava o seu e começava a andar. Em poucos passos a noite o absorvia e esse passageiro desaparecia para sempre, pelo menos p...
Cardoso es libre – Alfredo Behrens
36b, Alfredo Behrens

Cardoso es libre – Alfredo Behrens

De lunes a sábado vive de las monedas de los conductores a los que ayuda a aparcar delante de un mercado de Oporto. Los domingos hace lo mismo en una iglesia cercana. Por sus ropas, no pareciera que recibe muchas monedas. O tal vez sí, pero las invierte en bebida. De hecho, nunca he visto a Cardoso completamente sobrio. Aun así, su conversación es lúcida. No sé si hay alguien que lo cuide; aunque incluso me señaló a una mujer que salía en su auto, diciéndome que le había abierto una cuenta bancaria a él, que nunca había tenido una cuenta. Pero bebe, mucho. Hasta el punto de que me sorprendió el día que declinó mi invitación a tomar una copa de vino. Antes, nunca habría rechazado una invitación así. Pero me explicó que se había peleado con la dueña del restaurante donde almuerzo en una mesa...
Relógio de cuco – Alfredo Behrens
35b, Alfredo Behrens

Relógio de cuco – Alfredo Behrens

ler em espanhol Para fumar apenas um cigarrinho na calçada, Marta deixou a cozinha onde trabalha e se postou na soleira da entrada do restaurante. Foi justo quando os sinos da igreja começavam a badalar o meio-dia. Marta tem um sorriso luminoso, daqueles que convidam a um bom papo e espetei-lhe: — “Como foi a sua vida?” Se Marta fosse homem teria feito uma resenha dos seus êxitos. Mas Marta é muito mulher e escolheu mapear a sua vida afetiva: — “Casei aos 23 e pouco tempo depois tive o meu único filho, hoje com 18. Fui feliz, mas fiquei viúva apos dez anos de casamento”.  Sem deixar de sorrir, e olhando para a rua, a Marta continuou: — “Tive outras paragens, mas cheguei a pensar, como naquela canção brasileira, que tinham acabado todos os bons homens”. E como uma leve encolhid...
O Sol apertou o gatilho – Alfredo Behrens
34a, Alfredo Behrens

O Sol apertou o gatilho – Alfredo Behrens

leer en españolQuando a honra contava, já havia tempestades solares induzindo à matança, mas para matar era preciso de força ou muita raiva, e de coragem. Depois vieram as armas de fogo e igualaram os homens. Agora é só puxar o gatilho. Nem é preciso chegar muito mais perto um do outro, já estamos muito amontoados.Mas, curiosamente, ainda é necessário um motivo para matar. A raiva pode ser grande, até mesmo acalentada por muito tempo. Mas para puxar um gatilho é necessário de um estopim. É por isso que os investigadores criminais procuram tantos detalhes: tempo, arma, circunstâncias, drogas, história e muito mais. Só mais recentemente a esta longa lista deveria ser acrescentada outra: qual era a magnitude da tempestade solar antes do crime?Desde que o protestantismo eliminou a intermediaçã...
Alfredo Behrens

Lanzamos cohetes a buen precio – Alfredo Behrens

ler em portuguêsSi no fuese trágico, sería  divertido ver a países jóvenes hacerse los grandes. Se ven como aquellos niños que visten las ropas de sus padres. Hasta nos hacen gracia, a menos que jueguen con fuego.Fue lo que le pasó al Brasil cuando perdió buena parte de una generación de ingenieros y técnicos aeroespaciales cuando intentaba lanzar un cohete. Por eso de que quiero ser grande y no quiero esperar a crecer, Brasil tomó atajos en el arte de lanzar cohetes y uno se prendió fuego en la plataforma. Quemó todo y a todos alrededor.Nunca se supo bien porqué pasó. Se sabe, sin embargo, que días antes los técnicos reportaban que sentían choques eléctricos al tocar al cohete, como cuando uno toca una refrigeradora mal instalada.Averiguar por qué el cohete daba choques habría atrasado el...