Toño y Manolo,
por José Manuel Peláez
La primera plana era contundente; aquel hombre había logrado lo nunca visto: “Gracias a él y su visión de futuro las generaciones por venir tenían asegurado un horizonte luminoso y prometedor” declaraba el poco humilde personaje sobre sí mismo. Yo ya estaba harto de leer sobre promesas vagas y poco comprobables y le lancé el periódico a Manolo, quien, con desgano, paseó su mirada por las primeras líneas y después siguió refrescándose con una cerveza tan fría como el corazón de la Bruja malvada del norte y mirando su propio horizonte.
─ ¿Le conoces? ─ pregunté refiriéndome al visionario de turno.
─ No… conocí a Toño, pero a este Antonio no lo conozco.
La respuesta era provocadora y, por supuesto, pedí aclaratoria.
Toño era el mejor amigo de Manolo en la universidad, juntos estu...












