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Luli Delgado

¿y no dizque es mágico? – Luli Delgado
37b, Luli Delgado

¿y no dizque es mágico? – Luli Delgado

Yo perdí la cuenta de las veces que he visto Casablanca, y siempre pienso que en un último minuto puede pasar que Lazlo se vaya solo, o que Rick se deje de heroísmos y se monte en el avión y se vaya con su amada, en fin, algo así como que un espíritu fantástico se haya metido en el film y le haya cambiado el rumbo a la historia. ¿Quién quita? La gran mayoría de las mujeres apostamos a que sea el verdadero amor quien gane la partida, y no necesariamente la razón o el sentido del deber, y este final es un cable a tierra que nos sacude las bases, pálido frente a lo que debe haber sentido la audiencia femenina de la época, acostumbrada a que el final fuera siempre feliz. Si la secuencia final de Casablanca hubiera estado en manos femeninas, seguro el final se parecería mucho más al que l...
¿Son o no son? – Luli Delgado
29b, Luli Delgado

¿Son o no son? – Luli Delgado

Nos metemos tan de lleno en las tramas del cine, que a menudo olvidamos el nombre del actor, por muy conocido que sea, y le atribuimos el del personaje que representa. Pero a fin de cuentas, los personajes de cine ¿son o no son nuestros cómplices ? Yo hablo de complicidad como aquel vínculo sin grietas que te une a otra persona y que, seguro como la muerte, sabes que nunca va a doblar las rodillas.... Yo creo que con los personajes de cine la complicidad se da sólo a ratos y que a veces son capaces de jugarte las pasadas más imprevisibles. Veamos. En una película de ficción, cada actor va representando su papel y sabe los que nosotros tenemos que esperar que pase para saber. No sueltan prenda, y a menudo la complicidad se rompe de cuajo cuando sin más salen con una sorpresa ine...
Postproducción – Luli Delgado
28a, Luli Delgado

Postproducción – Luli Delgado

En líneas muy generales hemos recorrido los procesos de preproducción y producción.Ahora con todos los elementos que se han ido construyendo, llegamos a la tercera y final etapa del desarrollo de una película.Siempre se dice que toda película tiene tres versiones: la que está en papel, la que se genera durante la producción y la que resulta de la mesa de edición. ¡Y no es mentira!Al llegar a la mesa de edición, el principal objetivo es entrelazar lo que ya se tiene, lo que el público va a ver. Y es aquí donde, además de sincronizar imágenes y sonidos, se realizan ajustes de luz, generación de subtítulos, regrabación de sonidos caso sea necesario, grabación en off si hay algún locutor que narre la trama, grabación de los efectos de sonido. En fin, es un proceso eminentemente técnico, pero n...
Todo como está, hasta que… Luli Delgado
23a, Luli Delgado

Todo como está, hasta que… Luli Delgado

En nuestra entrega anterior hablábamos de las diferentes etapas por las que tiene que pasar un proyecto para convertirse en película. Hoy vamos a hablar de un aspecto fundamental de todo guión, pero antes comencemos con algunos ejemplos: En una tarde apacible en la puerta de su casa, Scarlett O´Hara, linda y maravillosa, conversa con sus amigos los gemelos Tarleton, a quienes les dice que no quiere oir más necedades sobre la posibilidad de una guerra.     Pero al cambiar el tema para el almuerzo del día siguiente, Scarlett se entera de que Ashley Wilkes le hará su propuesta formal de matrimonio a Melany Hamilton. La expresión de Scarlet se congela....... Vamos con otra... En una mañana cualquiera en San Francisco, Miss Wonderly se presenta en la ofici...
Que no se les olvide… – Luli Delgado
22 a, Luli Delgado

Que no se les olvide… – Luli Delgado

En nuestra entrega anterior vimos cómo el cine ejerce en nosotros una fascinación comparable a la de los cuentos que nos leyeron en la infancia. Pero para llegar a la pantalla, toda película recorre un largo camino, que incluye el trabajo de cientos y hasta miles de personas encargadas de llevarla a buen puerto. No se crean, se trata de un asunto serísimo y tontos los que piensen que es cosa de bohemios. Así por lo alto, veamos. El punto de partida es siempre una idea, original o adaptada de una obra publicada. Digamos por ejemplo que en Casablanca había un tipo que tenía un bar, o que en un bosque, bajo un cielo muy estrellado, sin más posa una nave diferente a las que hemos visto hasta ahora. Es la punta del iceberg que más adelante comienza a desarrollarse. Pero para que...
Ojos cerrados,<br/>por Luli Delgado
113c, Luli Delgado

Ojos cerrados,
por Luli Delgado

Yo la había leído hace tiempo y ahora me la vuelvo a encontrar. Es una frase de Ángeles Mastretta, quien pregunta: “¿Cuántas veces cierra uno los ojos para no ver? ¿Y cuántas para ver mejor?" Yo soy de la que los cierra para ver mejor. Vamos a algunos ejemplos: Para ponerme una cadenita en el cuello o amarrarme las trenzas de los zapatos. Cuando digo “no me acuerdo de cómo era que se llamaba…ya va”, o “eso fue…” Para cepillarme los dientes, sobre todo después de que el dentista me dijo que no me olvidara de que las muelas del fondo también eran mías. Para tratar de separar un instrumento en una melodía, o para saborear algún alimento particularmente rico. Cuando le pido a Dios que me dé paciencia, y sobre todo cuando me quiero quedar dormida. Los ojos no siempre tie...
Mi mejor día, por Luli Delgado
108a, Luli Delgado

Mi mejor día, por Luli Delgado

Download ¿Qué hace que a una idea le vayan saliendo raíces y hasta hojitas?No sé. Tal vez que a alguien más le guste, o que se te ocurra en un momento especial de tu vida, o que sepas por dónde van los tiros y eso te anime. Vaya uno a saber.El Atril nació como un acta de servilleta, y a medida que fue tomando forma, mucha gente me ayudó a llevarlo a buen puerto: Alfredo y su equipo de estudios, un diseñador de páginas web hindú, otro colombiano.En Brasil, primero Claudia y después Angélica, en España Lucy, y en la Baleares Diego hizo el logo, en Venezuela mis compañeros de El Universal y en el Brasil gente con la que trabajé en alguna oportunidad.Se barajaron varios nombres, cómo sería el logo, el diseño de la página. En fin. Atril no salió de la nada. Fueron varios meses de tra...
La cabeza de El Zorro, por Luli Delgado
95b, Luli Delgado

La cabeza de El Zorro, por Luli Delgado

Pocas cosas he deseado en mi vida con tanta vehemencia como la cabeza de El Zorro de la última página del álbum de Disney. El colegio entero andaba a la caza, pero nada que aparecía. Hasta que por fin “salió”, completamos el álbum y el capítulo pasó al olvido, o dio paso a otro álbum, vaya uno a saber.Esas barajitas recuerdo que olían rico, a tinta de imprenta, según me enteré después, y había que pegarlas con cola escolar o con almidón hervido, pero siempre con muchísimo cuidado para que no se chorreara, porque después se pegaban las páginas y el encanto de aquel tesoro se desvanecía inmisericorde.Para las monjas la regla era clara y muy estricta: barajitas nada más que a la hora del recreo, pero díscola de nacimiento, recuerdo la fascinación adicional de tratar de cambiarlas en el salón ...
Mi amigo Vitor, por Luli Delgado
93a, Luli Delgado

Mi amigo Vitor, por Luli Delgado

Me lo encuentro siempre en la puerta del supermercado.Con manos testigos de mucho trabajo, sostiene un cartón que explica que su nombre es Vítor y que es “hepileptico”. Alguien le tachó la “h”, pero no fue motivo suficiente para hacer un nuevo cartón.A punta de encontrarnos nos hemos hecho amigos. Me enteré de que tiene celular y cuenta de banco, pero en cambio vive en una casa abandonada.También me contó que trabajó en España recogiendo frutas, de ahí que habla español, pero la paga era poca y el esfuerzo enorme, así que se regresó a su país.Un día apareció con una mano muy hinchada, y me contó que había sido salvando a una muchacha de ser asaltada. A todas luces era una picada infectada y en Portugal no hay asaltos, pero como Lulucita decía que no hay nada que halague más a un hombre que...
Tacones lejanos, por Luli Delgado
92a, Luli Delgado

Tacones lejanos, por Luli Delgado

Acabo de ver en El País de Madrid una reseña sobre el regreso triunfal de los zapatos de salón, vulgo tacones, al mundo de la moda.La nota me llamó la atención porque justamente ayer conversaba con mi amiga Karina sobre cómo con el tiempo vamos dejando de lado lo que en su momento fue imprescindible. El ejemplo con el que ella ilustró su argumento fue justamente el de sus tacones, zapatos de salón, según me entero ahora que también se llaman. “¿Dónde iba a poder usarlos en estas calles empedradas?”, me decía mientras caminábamos.Y resulta que yo, nada más de verlos, ya me salen ampollas!En mis idísimos tiempos de formalidad, a lo máximo que llegaba era a los mocasines o a esas zapatillas que también llaman bailarinas. Tenía en el fondo de mi closet un par de tacones negros y otro marrones,...
Exercício sábio, por Luli Delgado
Luli Delgado

Exercício sábio, por Luli Delgado

leer en españolCom isso de que recentemente o assunto da morte tem sobrevoado o ambiente, me veio à mente uma anedota do jornal onde eu trabalhava.Aconteceu que um dos jornalistas mais brilhantes da redação sofreu um ataque cardíaco. O caso parecia grave e, como é de praxe, foi elaborada uma página que repassava sua vida e obra. Mas essa vez não foi a dele, que foi se recuperando aos poucos, e um dia voltou a trabalhar.Com o tempo, ele encontrou numa gaveta a tal da página que havia sido escrita para ser publicada após sua morte. Sem mais, como bom profissional que era, com uma caneta vermelha começou a corrigi-la.Não sei qual foi o final da história, nem sequer se quando ele finalmente morreu, já morreu?, publicaram a página que ele mesmo corrigiu. Mas de qualquer forma, essa anedota me a...
Dona Senhora, por Luli Delgado
Luli Delgado

Dona Senhora, por Luli Delgado

leer en españolFomos batizadas com o mesmo nome, e acho que essa foi a primeira razão da nossa cumplicidade.Acho que nunca conheci ninguém com sua serenidade, nem com sua mesura, nem com seu cuidado com todos, e apesar de ter me contado sobre suas batalhas na criação dos filhos, era difícil para mim imaginá-la enérgica, corajosa ou finalmente sem seu sorriso habitual. Mas foi o que contou, o que ouvi e o que me fez amá-la e admirá-la ainda mais.Seu marido tinha um fusca, nome brasileiro para VWs, e o casal ia na frente, três dos filhos sentados atrás, e o mais novo em pé num banquinho. Essa foi apenas uma das muitas histórias que ouvi dela nas tardes de domingo. Outra da qual me lembro é a de ter mandado buscar uma blusa a um dos seus filhos. A então criança voltou ansiosa: “Achei, achei e...