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Luli Delgado

Caras como você, por Luli Delgado
Luli Delgado

Caras como você, por Luli Delgado

Download leer en españolÉ uma questão de quem atira a primeira pedra. Se não, dê uma olhada no #metoo de um tempo atrás e pergunte a qualquer representante masculino agora se ele gostaria de se envolver em uma situação envolvendo assédio sexual.E no entanto durante anos essas coisas aconteceram e ninguém disse que nem essa boca é minha. Nem as mulheres vítimas do cerco, nem as pessoas ao seu redor. Segredos sabidos por todos que custaram muita dor e pouco castigo.Esta semana Shakira lançou seu BZRP Music Sessions #53, que nem nome tem, e algo que parecia impossível, revoluciona o mundo com mais de sessenta milhões de visualizações, mostrando a dor misturada com a raiva de uma mulher traída e a firme intenção de superá-la. O detalhe da história? Não importa, porque, afinal, mesmo...
Nueva manera de escribir, por Luli Delgado
81b, Luli Delgado

Nueva manera de escribir, por Luli Delgado

Mal acaba de empezar y ya el 2023 nos trae sorpresas.La gente de la Real Academia Española (RAE) anunció nuevas modalidades para el correcto uso de nuestro idioma.Tomen nota. De ahora en adelante quedan eliminadas del alfabeto la “ch” y la “ll”, por considerarlas dos letras juntas, así que el abecedario pasa a constar de veintisiete letras.La antigua “Y griega”, ahora se llamará simplemente “ye”, y la que antes era “i latina”, “i” no más.Tampoco nos referiremos más a la “b” de burro o “v” de vaca. Ahora son “b” y “uve” o “v”. Eso ya más o menos era así, pero ahora es oficial.También quedó sacramentado que "solo" se quedará para siempre solo, porque no va a llevar más acento, así como tampoco los pronombres demostrativos. Pensar en la de plumazos rojos y puntos menos que nos ganamos en el c...
A comédia humana, por Luli Delgado
Luli Delgado

A comédia humana, por Luli Delgado

leer en español Sábado à noite. Uma garotinha chora na entrada do supermercado. Eu olhos para a cara do pai dela, e ele me diz: "É que ela mora com a mãe dela e ultimamente ela está assim"... Continuo a tomar um café. A máquina quebrou. As meninas que me atendem me contam sobre as reclamações dos clientes, "como se nós mesmos a tivéssemos estragado". Na mesa do fundo, um senhor de setenta anos fala, ou melhor, implora, ao celular. "Pensei que poderíamos nos ver... Sei que você está cuidando da sua mãe, mas se puder, por favor, me liga?" Continuo, na direção oposta vem um casal com um menino de uns quatro anos, correndo pelo corredor frio. A mãe, em jeito de desculpa diz: “A bateria dele fica sempre carregada, e o pior é que não sei onde é que ela desliga”. O pai desse menino me p...
Você vem comigo, por Luli Delgado
Luli Delgado

Você vem comigo, por Luli Delgado

leer en español   Do banco de trás da minha infância, eu tinha a certeza de que se você juntasse as curvas anunciadas em uma estrada, seria possível fazer o seu próprio mapa.Um dos clássicos lugares-comuns é que a vida é um caminho, igualzinho-que-nem, tenho a impressão de que se juntarmos a enorme quantidade de depoimentos das nossas experiências em uma única linha, ou talvez em uma mistura de linhas e curvas, talvez possamos reconstruir nossa história.Quem mais quem menos, todos trazemos memória dos lugares que os nossos olhos um dia visitaram, mesmo que seja um pouco do que vimos para ajudar uma memória onde por vezes nem tudo cabe.A torre Eiffel, as pirâmides, e a Estátua da Liberdade são os clássicos. É raro quem não tenha memórias de uma das três. Há também a modalidade do pedacinho ...
Nada como una chiva, por Luli Delgado
76b, Luli Delgado

Nada como una chiva, por Luli Delgado

En estos días de frío he recordado con especial cariño a mi prima Lorena, porque puse en circulación un suéter rosado que ella me regaló.No fue un regalo cualquiera, fue una chiva, y todavía, por increíble que parezca, tiene algo de su perfume.Vamos con lo que se entiende por chiva.Encontré dos definiciones en los diccionarios de venezolanismos. La primera, medio floja: “Ropas u objetos de uso personal de segunda mano”. No. Es mucho más que eso.Después encontré otra que se le acerca más: “Una “chiva” es un objeto, ropa, zapatos, correas, corbatas, etc., de uso personal, de segunda mano, recibida de otra persona (recibido por donación o regalo).” Un poco más cerca.Dicho sea de paso, durante la búsqueda me enteré de la cantidad de significados locales que tiene la palabra: En Venezuela, tamb...
El borracho de Marisabel, por Luli Delgado
73b, Luli Delgado

El borracho de Marisabel, por Luli Delgado

Marisabel vivía justo enfrente de la iglesia, lo cual, para una persona de tanta fe, era poco más o menos que una bendición, porque además ir a Misa todos los días, se había convertido poco más o menos en la asistente oficial del párroco y el sacristán en lo pertinente a obras sociales.Entre todos ayudaban como podían a un grupo de mendigos que se refugiaba en el nicho de la entrada de la iglesia. Algunas veces con comida, otras con dinero. Esta segunda opción le venía bien a los borrachines, “pero igual, ya están habituados” reía el párroco cuando era cuestionado.Un día, comenzaron a notar que uno de los habitués casi no se movía. Llevaba rato en un mismo sitio, como dormido, y además con la pestilencia propia de muchos días de alcohol y poca higiene.Marisabel tomó inmediatamente cartas e...
¿Amores Millennials?, por Luli Delgado
70a, Luli Delgado

¿Amores Millennials?, por Luli Delgado

Oyendo radio, apareció un comercial de venta de segunda mano que decía algo así como: “Esta app presenta la solución a tus problemas de ruptura.Reúne todas las pertenencias de tu ex amor, sácale fotos, súbelas a nuestro site y véndelas sin cargos de comisión”.Vamos a ver. Nuestras abuelas rompían un noviazgo dentro de un clima poco más o menos que de velorio, donde intervenían ambas familias, más de uno “cortó los hijos de su vida”, como leí una vez en una crónica de esa época, y no faltaban reclusiones en conventos e inclusive condenas eternas a la soltería.No recuerdo muy bien cómo era con nosotros, porque menos mal que hace mucho tiempo no paso por una fase así, pero guardo la impresión de que era cosa seria, de muchas lágrimas, consejos de amigos, días particularmente pesados y sobre t...
Así me lo contó, por Luli Delgado
68b, Luli Delgado

Así me lo contó, por Luli Delgado

El insomnio era su amigo de toda la vida, y con los años fue haciendo de la noche su escondite, su cómplice, acaso un encuentro por el que hasta esperaba sin querer.La primera vez que consideró como opción irse lejos, fue durante la noche de un día particularmente triste y cansado. Después de entender la magnitud de aquello, los demonios de la culpa le trituraron el corazón, logrando exorcizarlos a duras penas ya cuando el sol le mostró el lindero de sus propiedades.Pero fue tal su miedo, que en los días que siguieron se afincó como nunca a sus ritmos oficiales, se prometió no pensar más en aquello que corría el riesgo de volverse peligrosamente irreversible.Con pastillas, consiguió inclusive dormir un poco y hasta imprimirle cierta dosis de amabilidad a su historia conyugal, como durante ...
El fin del mundo envuelto en seda, por Luli Delgado
67a, Luli Delgado

El fin del mundo envuelto en seda, por Luli Delgado

No creo que sea por casualidad que cuando se habla de traición, la figura más usada sea la de la puñalada trapera. A mí nunca me han metido una puñalada, pero me parece que es por la espalda por donde debe doler más, porque deben doler, en un mismo instante, la carne que se rasga y la paz que se acaba.Parece que envuelto en un pañuelo de seda, las cortadas con objetos filosos dejan una cicatriz que no se borra. Cosas de cortesanas y palacios remotos, no sé si es verdad o algo que me contaron para impresionarme, pero el caso es que yo siento que la traición es justamente eso, una herida que, envuelta en la seda de los afectos, corta inmisericorde y sin posibilidad de cicatrices a la vuelta de la primera esquina.Lo más curioso es que resulta imposible que te traicione un extraño, porque just...
Depende de quién lo escribe, por Luli Delgado
66a, Luli Delgado

Depende de quién lo escribe, por Luli Delgado

 No se me ocurre ninguna historia que no tenga personas como protagonistas. Inclusive, cuando de pequeños nos leían La estrellita traviesa o El conejito que cantaba, el elemento humano es siempre un requisito indispensable para cualquier narración. Ahora bien, dependiendo de quién y cómo se escribe, le concedemos una categoría diferente. Si nos topamos con una trama elaborada, con pinceladas perfectas, de gran sabiduría o impresionante reflexión, estamos frente a una obra maestra. Si es más simple, más rasa y de todos los días, entonces es material para la novela de las tres. Tomemos por ejemplo el tan común despecho amoroso, que dependiendo de si cae en las manos de Neruda, de Corín Tellado o de Thomas Mann, va a tener un tratamiento diferentísimo y un público ídem. Pero en esenc...
Como ciego en balacera, por Luli Delgado
62a, Luli Delgado

Como ciego en balacera, por Luli Delgado

Aunque vivamos hablándole horrores a la rutina, esa seguidilla de acciones de todos los días es justamente la que nos mantiene dentro de cierto orden y lógica de vida. Pocas cosas producen más miedo que sentirte perdido, o porque físicamente no sabes dónde estás, o porque no sabes cuál va a ser el próximo paso que vas a dar para regresar al añorado cotidiano.Lo segundo yo creo que es peor, porque muchas veces uno no puede ni siquiera darse el lujo de declararse oficialmente perdido. ¿Cómo te reconcilias? ¿Qué haces ahora que terminaste esta fase de tu vida?  ¿Cómo seguir haciendo lo que no te gusta? ¿Cómo te recuperas de la debacle?Y ahí es que te sientes como un ciego en medio de una balacera, porque te sabes en modo amenaza, pero no sabes por dónde vienen los tiros ni cómo reaccionar.Per...
Michelin y el Hombre vitruviano, por Luli Delgado
60b, Luli Delgado

Michelin y el Hombre vitruviano, por Luli Delgado

De acuerdo al Hombre vitruviano, (Leonardo Da Vinci, 1490), nuestra geometría es de proporciones perfectas. Una palma de la mano es del ancho de cuatro dedos, un pie equivale a cuatro palmas, la longitud de los brazos extendidos equivale a nuestra altura, y por ahí se extiende una larga descripción de proporciones.No dudo que armados de una cinta métrica constatemos cuán cierto estaba Leonardo, pero eso sí, tenemos que medir en estricta línea recta. Nada de curvas, como la de la barriga, por ejemplo.La realidad es que muy rara vez encontramos a alguien francamente satisfecho con su cuerpo. Casi todos soñamos con una humanidad diferente, vale decir, un cuello un poco más largo, menos barriga, ausencia de celulitis, más o menos caderas, más o menos altura, y por ahí suma y sigue. En fin, pat...