Te cuento que… por Suzan Matteo
A mí el día no me alcanza para todo lo que quisiera hacer y a veces caigo en la tentación de no querer dormir aunque me caiga del sueño.
¡Ah! pero uno debe tener mucho cuidado con lo que desea, porque puede cumplirse.
En esos momentos recuerdo la historia que les contaré ¡y tiemblo!
Al estallar la Primera Guerra Mundial, el húngaro Paul Kern, de 31 años, se enlistó de manera voluntaria para pelear en el frente ruso. A los pocos días de haber entrado en combate, en junio de 1915, un disparo hizo impacto en el borde inferior frontal de su casco; Kern perdió el conocimiento y permaneció moribundo durante varias horas. Un grupo de médicos lo recogió y trasladó a un precario hospital en Ucrania. Las heridas eran devastadoras, la bala le había destrozado casi por completo el lóbulo fro...












