El nombre perdido,
por Alfredo Behrens
ler em português En los cócteles ruidosos, donde las conversaciones se fragmentan entre risas ajenas y copas que chocan, el momento de las presentaciones suele perderse en el ruido ambiente. Así me ocurrió con aquella mujer que me presentaron entre el bullicio de una recepción: capté su interés, intuí que yo también había despertado el suyo, pero su nombre se esfumó en el vocerío del salón.Lo que siguió fue una caza silenciosa a lo largo de toda la velada. Me convertí en un detective aficionado, esperando que alguien la llamara por su nombre, que ella respondiera cuando mencionaran alguno al azar, que cualquier pista me revelara esa información fundamental que debería haber tenido desde el primer minuto. Cada conversación grupal era una oportunidad perdida, cada intercambio casual u...







