Madrugada,
por Luli Delgado
ler em português En días pasados mi sobrina me mandó un video de su hijo dando sus primeros pasos, una hazaña que, aunque no recordamos, todos superamos entre el primer y el segundo año de haber nacido.Quienes me conocen saben que hace años vivo más de noche que de día, aunque a veces los compromisos impongan otro ritmo. Ayer fue uno de esos días, y eso de levantarse a una hora inusual y encima empinarme un café y salir a la calle, me sumió en una suerte de duermevela ambulante que me disparó pensamientos diríamos que diferentes.Ver a la gente en la calle, me hizo pensar en la proeza de todos de erguirnos y mantener el equilibrio sobre dos de nuestros cuatro miembros, y por si fuera poco ser capaces de locomovernos y además acelerar el paso. Un prodigio del que ciertamente no nos ...






