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Rafael Victorino Muñoz

La obra maestra de Michael Jackson,<br/> por Victorino Muñoz
120b, Rafael Victorino Muñoz

La obra maestra de Michael Jackson,
por Victorino Muñoz

Aunque no sea la novela más nombrada de Honoré de Balzac, “La obra maestra desconocida” es una pequeña joya, una narración que prácticamente le hace honor a su nombre. En la misma se cuenta la historia de un pintor que estaba creando lo que se pensaba sería una obra perfecta; y la trabajaba, retocaba, repintaba y arreglaba constantemente. Tal era su anhelo de perfección. Pero nunca la mostraba a nadie.Sin embargo, un día alguien la ve, por un atrevimiento de la persona y descuido del artista. La que se pensaba sería la obra cumbre, resultó una Babel, tan frustrada como la del mito; o algo peor: una aberración. Y al verse descubierto el pintor se da cuenta o se admite a sí mismo que lo que ha hecho es ni más ni menos que una monstruosidad. Por supuesto, decide quemarla, inmolándose a su vez...
Historia de los dos tercos,<br/> por Victorino Muñoz
119c, Rafael Victorino Muñoz

Historia de los dos tercos,
por Victorino Muñoz

En un puente muy estrecho, por el que solo puede circular un carro a la vez, se encuentran dos conductores, huelga decir que al volante de sendos vehículos. A la mitad se ven obligados a detenerse.Al mismo tiempo, se hacen señas de que el otro es quien debe retroceder. Nadie cede. Uno de ellos apaga el motor; el otro lo secunda. Ambos bajan del vehículo. Ninguno de los dos profiere palabra, pero se miran altivamente, desafiantes.De pronto uno abre la maleta el carro y, ante el asombro del otro, quien creyó en un principio que su rival buscaría un garrote o algo así, lo que ve es que saca un grueso volumen. En la portada se lee: “Don Quijote de la Mancha”. Comienza la lectura.El otro grita:- Cuando lo termines, me lo prestas.Al leer esta historia, estoy seguro de que muchos pensarán: “yo co...
El mundo como espejismo, por Victorino Muñoz
117a, Rafael Victorino Muñoz

El mundo como espejismo, por Victorino Muñoz

Día a día veo cómo hay cantidades de personas, de todas las edades, razas, condición económica, estado civil, orientación política y un largo etcétera, desviviéndose por darles likes y hacer comentarios en las cuentas de redes sociales de artistas, DJs, influencers, youtubers, deportistas, candidatos y demás celebridades surgidas de distintos sectores. Esto no tiene nada de malo en sí, ni lo voy a criticar. Cada quien pierde el tiempo de la manera que mejor le parece y cada vez disponemos de mejores recursos para perder el tiempo. Sin embargo, no deja de parecerme curioso, (y lo de curioso es un eufemismo), que las personas a las que admiran no sean realmente quienes son. ¿En qué sentido o por qué lo digo? Por varias razones. En primer lugar, lo que ven esas cuentas de redes, desde e...
Joselyn Break,<br/> por Victorino Muñoz
116c, Rafael Victorino Muñoz

Joselyn Break,
por Victorino Muñoz

Hace como unos diez años, estaba yo entrenando en el Misael Delgado de Valencia y coincidí con un grupo de corredores de élite, dirigidos por Luis Arias. Entre los que corrían en la pista estaban Lervis Arias y Yolimar Pineda, dueños absolutos, para ese tiempo, del fondismo en el país, pues ganaban prácticamente todas las carreras en las que participaban. Y Yolimar aún hoy día sigue siendo la única venezolana en haber competido en un maratón, tanto en juegos olímpicos como en mundiales.Además, había una chica que yo veía por primera vez. Joselyn Brea, tal era su nombre; tenía como 18 años entonces. Me dijeron que era de Valencia (Carabobo), pero competía en España; y venía de haber ganado el mundial juvenil de duatlón, especialidad que combina la carrera de fondo con el ciclismo.En el día ...
El último habitante,<br/> por Victorino Muñoz
114b, Rafael Victorino Muñoz

El último habitante,
por Victorino Muñoz

Dicen que en Venezuela el yagrumo (Cecropia peltata) es más común en la región de los Andes. Aunque también he leído que está extendido por buena parte de América Latina y el Caribe. Se trata de una planta alta, que llega a los veinte metros, de tronco no leñoso y hojas grandes, como en forma de una mano humana. Vistas de lejos, dichas hojas se ven como si fueran blanquecinas o hechas de ceniza. El yagrumo ha arraigado en Valencia. Pero, por alguna razón que no busco comprender, nace y crece en un hábitat muy curioso: las casas viejas, abandonadas, por no decir derruidas. Sobre todo las de construcción antigua, que tienen o tenían paredes de bahareque y techos de caña amarga. Cuando paso frente a una de ellas (abundan en el centro de la ciudad, por donde vivo), siempre echo un vis...
Excremento plástico, por Victorino Muñoz
103c, Rafael Victorino Muñoz

Excremento plástico, por Victorino Muñoz

Hace unos días iba en la bicicleta, atravesando un terreno que quedó baldío (y quién sabe si quedará siempre así) en lo que iba a ser una estación del metro. Una chica paseaba un perrito. El animalito hizo su gracia. La chica tomó una bolsita y metió la caca del perro. Y luego la arrojó en el monte. Fue peor, digo yo. Por lo menos allí, en esa tierra, el excremento del perro se habría degradado; pero la bolsa no lo hará, por lo menos no en el próximo medio siglo. Yo entiendo todo el asunto del ornato público, entiendo que las heces de los animales atraen moscas y enfermedades, y que para las personas con movilidad limitada pueden constituir un problema mayor. Pero, veamos el otro lado de la cuestión: se piensa que puede haber unos 800 millones de perros en el mundo. Y si el perro ...
Amistad pasajera, por Victorino Muñoz
100c, Rafael Victorino Muñoz

Amistad pasajera, por Victorino Muñoz

A todos nos ha pasado, alguna vez: ir en un autobús, de una ciudad a otra, y trabar una conversación con el compañero o compañera de asiento. Incluso yo, que no soy tan dado a socializar, lo he hecho. Aunque solo me ánimo a entablar tales diálogos de carretera cuando la persona hace algún comentario que considere inteligente. Y conste que soy bastante melindroso para calificar así a alguien o a una idea dicha por alguien. No está de más agregar que las frases como: “qué calor hace”, y otras variantes climatológicas no me entusiasman mucho. Menos aún las del tipo: “cómo es posible que...” Confieso que en ocasiones me he encontrado con personas bastante simpáticas. Y he descubierto lo que tal vez muchos sospechamos: que con las otras personas tenemos más cosas en común de lo que nos...
Un cafecito, por favor,<br/> por Victorino Muñoz
113b, Rafael Victorino Muñoz

Un cafecito, por favor,
por Victorino Muñoz

Desde el principio comienzo aclarando que soy tomador de café. Y aunque hay quienes dicen que esta infusión aromática también es una droga, yo difiero de esa visión. Tal vez sea adictivo y para algunas personas puede resultar dañino, pero no creo que cause el mismo impacto psicológico, familiar, social, en la salud y hasta en la economía, que tienen otras sustancias psicoactivas. Por ejemplo, quienes consumen drogas en cierto modo financian a los carteles que matan gente y que corrompen a los distintos estamentos de la administración pública en casi todos los países del mundo. No me dirán que eso pasa con el café. Hay quienes piensan que la solución sería legalizar la droga. En otro momento discutiré eso. Por ahora, les adelanto que el alcohol ya es legal, y sigue siendo tan pernicio...
Las hormigas del universo, por Victorino Muñoz
111b, Rafael Victorino Muñoz

Las hormigas del universo, por Victorino Muñoz

Al igual que hicieron muchos de ustedes, posiblemente, en mi infancia yo fui un gran observador de las hormigas. Sin embargo, tal observación era una mera excusa para ponerme a especular sobre diversos temas, más o menos trascendentales.Por ejemplo, pensaba en cómo nos verán las hormigas. ¿Sabrán que somos seres vivos o solo notarán algo así como una enorme sombra? ¿Pensarán que somos una nube que pasa o algún planeta o cuerpo celeste con una órbita cercana a sus hormigueros? ¿Percibirán nuestra voz como nosotros el trueno, o serán tan sordas como mucha gente lo es al ruido de fondo de las grandes ciudades?También me imaginaba qué pasaría si las hormigas construyeran telescopios y otros aparatos para escucharnos y observarnos. ¿Entenderán los gestos de nuestra cara? ¿Comprenderán el sentid...
Cruce de líneas, por Victorino Muñoz
108c, Rafael Victorino Muñoz

Cruce de líneas, por Victorino Muñoz

En algún momento de mi juventud, como tantos otros (quizás con excepción del que se inscribe en un seminario y va para cura), yo andaba medio extraviado, con más tendencia a la mala conducta que a la buena. Pero cuando cumplí los 18, parece que caí en cuenta de que si no enderezaba el rumbo, iba a parar a la Navas Spínola, como se le dice aquí a la comandancia de la policía; y ya no tenía el salvoconducto que significaba para esos tiempos el ser menor de edad. Sin embargo, no decidía qué hacer. Estaba entre la música y el deporte. Pero las decisiones en la vida parece que se toman solas; como cuando uno piensa en si quiere comer empanadas de pollo o carne, pero cuando va a comprar solo hay de queso. Así las cosas, iba yo una mañana caminando por el centro de la ciudad, creo que an...
La cantina del colegio, por Victorino Muñoz
102b, Rafael Victorino Muñoz

La cantina del colegio, por Victorino Muñoz

Hay gente que recuerda con cariño sus tiempos de escuela. Sus maestros, sus compañeros, etc. Yo no. No soy de ese grupo. Yo odiaba el colegio. Y no porque me fuera mal en los estudios. Al contrario, siempre fui del cuadro de honor.La verdadera culpable de todo es la cantina del colegio. Como se sabe, la cantina del colegio es ese lugar donde te venden algunas cosas de comer, golosinas, bebidas y demás, para que quien no llevó merienda, tenga cómo entretener el hambre hasta la hora de llegar a casa a almorzar o cenar, dependiendo del turno que sea.Pero, en mis tiempos (no sé si ahora es igual) nadie previó que una cantina y dos o tres personas no son suficientes para atender a todos aquellos locos gritando: “una malta, una empanada, un cachito, un tequeño, una chupeta, señora, ay...”En mi c...
Canción de cuna, por Victorino Muñoz
101b, Rafael Victorino Muñoz

Canción de cuna, por Victorino Muñoz

Las canciones infantiles para mí son un misterio. No solo se trata del sentido, si es que lo tienen, y no todas lo tienen, sino que lo que me pone a dudar aún más son las razones por las cuales las mismas se consideran apropiadas para público de corta edad.Veamos algunos ejemplos para poder explicar mejor mi idea. Está el caso de una que dice:El catire Pedro PanchoHa matado a su mujer,Porque no le dio dineroPara irse en el tren, tren, tren...¿Es apropiado que un crimen sea tema en una canción que los niños repiten en coro? Además, por lo que se expresa en la letra, se trata de un asesinato por motivos fútiles.Otro caso lo constituye la del compadre Pancho:Oiga, compadre Pancho, lo que me pasa le cuento a usted.Que la negrita del rancho con el pulpero ayer se me fue...Ay, mi compadre, si us...