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Rafael Victorino Muñoz

Manual para criticar, por Victorino Muñoz
77c, Rafael Victorino Muñoz

Manual para criticar, por Victorino Muñoz

Es una fiesta elegante, de la alta sociedad. Una mujer algo mayor canta, acompañada de un joven al piano. Un hombre, algo achispado, le da un golpe con el codo al que tiene al lado, y volviéndose hacia el mismo, le susurra:- Me va a disculpar, pero esa mujer canta horrible.Sin perder su aplomo, el otro responde:- Es mi esposa.Pese a los tragos que tiene entre pecho y espalda, el primer hombre se da cuenta de que metió la pata. Trata de tapar un roto con un descosido:- Yo creo que es más bien el del piano, que va por otro lado.- Es mi hijo.El impertinente no ceja en su empeño y se lanza con el tercer intento:- Debe ser la canción.- La compuse yo.Arte difícil de dominar es la discreción. Tenemos muchas formas de comenzar este nuestro segundo manual, pero tememos que el espacio se nos haga co...
Curiosidades del Nobel, por Rafael Victorino Muñoz
74c, Rafael Victorino Muñoz

Curiosidades del Nobel, por Rafael Victorino Muñoz

El premio Nobel de literatura se concede desde 1901. Se ha conferido todos los años, con excepción de dos interrupciones: en la primera guerra (no se eligió a nadie en 1914 ni en 1918), y en la segunda (no hubo ceremonia entre 1940 y 1943). En dos ocasiones (1917 y 1974) se confirió a dos personas, a la vez.Con respecto al país o nacionalidad de la persona, los más galardonados son: Francia (16), Reino Unido (12), Estados Unidos (10), Alemania (10), Suecia (7). Los cuatro primeros mencionados aglutinan la tercera parte de los premios.Es interesante señalar que en cuanto a continente o región, Europa aventaja claramente a Latinoamérica, 87 a 6. En esta última, la proporción es un premio Nobel por cada cien millones de habitantes. Pero el caso de Asia es aún más desigual, ya que son 4500 mil...
Cadenas en el corazón, por Victorino Muñoz
73a, Rafael Victorino Muñoz

Cadenas en el corazón, por Victorino Muñoz

Hace algunos años, cuando estudiábamos en la universidad, entramos en contacto con un universo de textos y autores que no habíamos imaginado. Eran muchos nombres los que se barajaban y que para mí eran totalmente desconocidos. Y, entre tantos, en una ocasión me topé con un señor que se llamaba como yo, pero que tenía unos poemas que eran como un mazazo en el cráneo y sin anestesia. Se trataba de Rafael Cadenas, y de Derrota y Fracaso, respectivamente. Confieso que nunca he sido un gran lector de poesía en términos extensivos, pero sí intensivos. Con esto quiero decir que no conozco demasiados, pero a los que he leído, los conozco a fondo, ya que cuando algo me apasiona, lo frecuento hasta que absorbo su esencia (o al menos eso creo). En una ocasión le escuché decir a Reynaldo Pérez Só q...
Agüita de babandí, por Victorino Muñoz
66a, Rafael Victorino Muñoz

Agüita de babandí, por Victorino Muñoz

  Cuando era niño escuchaba mucho la expresión “echar agüita de babandí”, para referirse a panaceas milagrosas que curaban casi todo, sobre todo males que en realidad no existían. Según algunas enciclopedias que he consultado por ahí, el babandí es un arbusto del oriente del país, a cuyas raíces se atribuyen propiedades afrodisíacas. Luego, me sorprende pensar que un remedio para el amor pueda curar otras cosas, o casi cualquier cosa. Tal vez es porque cuando estamos enfermos de amor también nos enfermamos de todo y viceversa. Pero, noto que me estoy poniendo cursi y me estoy desviando del tema. Lo que quería decir, y el porqué recordé la expresión, es que cada vez que veo el fútbol, y más específicamente cada vez que veo que hay un futbolista tirado en la grama, quejándose de un ...
Club de fans de los 27, por Victorino Muñoz
60b, Rafael Victorino Muñoz

Club de fans de los 27, por Victorino Muñoz

Hay personas que parecen aprobar el modo de vivir desaforado en que incurrieron algunos artistas conocidos. Como si el morir joven fuera virtud y el llegar a viejos o seguir con vida una enfermedad o defecto.Pero también están quienes anteponen las figuras de los Rolling Stones, como para demostrar que el exceso no hace daño sino que perfectamente podemos sobrevivir muchos años, aún abusando de sustancias.No sólo es que varios de los miembros del referido grupo siguen en este mundo gracias a que se alejaron de esa forma de vida, sino que por cada Mick Jagger o por cada Keith Richards hay cientos, cuando no miles de Jimi Hendrix, Jim Morrison, Janis Joplin, Kurt Cobain, Amy Winehouse...Todos ellos demuestran que los Stones son sólo la excepción que confirma la regla. Y eso sin contar los mi...
La cuenta que no da nada, por Victorino Muñoz
55a, Rafael Victorino Muñoz

La cuenta que no da nada, por Victorino Muñoz

Este encuentro sucedió hace más de treinta años. Pero todavía lo recuerdo como si hubiera sido ayer. Sobre todo por sus repercusiones en mí y porque sigue estando vigente en tantas partes. De hecho, tal vez este encuentro se repite todos los días, en cada barrio de cada gran ciudad de este país y tal vez de toda Latinoamérica.Yo regresaba de la Universidad. Había escogido el turno de la noche, porque me tocaba trabajar en el día. El transporte me depositaba a unas cinco u ocho cuadras de mi casa, dependiendo del camino que escogiera.Debo aclarar que yo solía llegar a las diez de la noche y vivía en un barrio bastante peligroso, de modo que escoger el camino largo era preferible, por el tema de la seguridad. Pero aquella noche escogí el corto.En una esquina estaba Pepe, un muchacho que a ve...
Encuentro con Ronald Hubbard, por Victorino Muñoz
51a, Rafael Victorino Muñoz

Encuentro con Ronald Hubbard, por Victorino Muñoz

Voy caminando por la avenida Bolívar y se me acerca un muchacho imberbe.- Señor, ¿me permite hacerle una encuesta?Viéndolo con las manos vacías le pregunto acerca de su instrumento para recoger los datos, ya fuera un aparato electrónico o alguna hoja impresa.- Son tres breves preguntas – aclara el joven, mientras se toca la sien, como para dar a entender que mis respuestas las podría almacenar en su cabeza, o qué sé yo qué.- A ver – digo yo, sin terminar de convencerme ante aquella situación (por menos que eso  seguramente reprendería a mis estudiantes de metodología. Aunque no estaba en mis clases, así que...)- ¿Qué es lo que más desea usted ser en la vida?- Escritor – respondo, aunque quedo con la culpable impresión de haber dudado un segundo.- ¿Y por qué piensa que no ha podido ser lo q...
Mal romance,<br/> por Victorino Muñoz
112c, Rafael Victorino Muñoz

Mal romance,
por Victorino Muñoz

Hace algunos años, andaba yo vagando, en uno de esos días en que no hallaba más qué hacer, ya que no tenía perro ni gato que me ladrara o maullara, respectivamente. Y como no suelo ser tan asiduo de los centros comerciales, porque no le veo el chiste a ver en vidrieras cosas que no voy a comprar, me senté en el parque a leer.Ese parque suele ser bastante concurrido los fines de semana. Sin embargo, yo traté de buscar un lado más o menos escondido y me armé de unos audífonos para aislarme más. Pese a ello, no tardaron en notarme unos jovencitos, que andaban con unos papeles, acercándose a la gente, como pidiendo autógrafos o haciendo encuestas.Yo me hice el loco. Pero me vieron, se aproximaron y me hicieron señas, dando a entender que debía quitarme los audífonos, porque querían hablarme de...
El arte de la crítica, por Victorino Muñoz
110c, Rafael Victorino Muñoz

El arte de la crítica, por Victorino Muñoz

  Actualmente, no soy muy dado al arte de la crítica, en la literatura o en el arte en general. No la practico ni entiendo bien su función, ya que la persona que crea ni se enterará de lo que uno dice, y menos aún me parece que esta vaya a cambiar lo que hace para complacer la opinión de un tercero. A lo sumo, la crítica tal vez le sirva al que la hace. Es decir, leyendo a otros piensa y reflexiona acerca de lo que él mismo produce, perfilando los criterios para evaluar sus textos propios. Entonces, más bien debería guardarse sus comentarios para sí, pensarán ustedes. Y les concedo razón. Aunque, claro está, esto solo aplicaría en el caso de los críticos que a su vez son artistas. Porque, de lo contrario, sus opiniones solo sirven para meter cizaña, alentar vanidades o destruirlas...
Días de cine, por Victorino Muñoz
107c, Rafael Victorino Muñoz

Días de cine, por Victorino Muñoz

Antaño, si mal no recuerdo, iba al cine. Pero, desde que todo se convirtió en sagas de diverso tipo (incluyendo las detestables de rápidos y furiosos), historias de súper héroes y remakes de Disney, ya ni me asomo por esos sitios. En casa me pasa otro tanto. La televisión está allí. Si alguien la enciende, por lo general no soy yo. Acaso veo algunos juegos, cuando son finales de ligas y cosas así. Hasta tuve Netflix y dejé que se perdiera. Sufro de abulia audiovisual (por eso no uso Tik-tok). No soy tan amigo de las películas. Tampoco me entusiasman las series. La última que vi fue El zorro. Creo que en lo que va de año 2023 llevo como unas cuatro películas; pero van más de veinticinco libros. Y me parece que leo los libros como si fueran una teleserie. Avanzando un poco cada noch...
Los libros prohibidos, por Victorino Muñoz
104b, Rafael Victorino Muñoz

Los libros prohibidos, por Victorino Muñoz

        La Biblioteca es tan enorme que toda reducción de origen humano resulta infinitesimal.  Jorge Luis Borges, La biblioteca de Babel Ignoro cuántos de los libros que se perdieron en la Biblioteca de Alejandría no fueron jamás recuperados. Se asegura que fueron miles. Claro, eran otras épocas, en las que libro y ejemplar eran prácticamente sinónimos: pocos eran los volúmenes que tenían alguna copia en otra parte. Con el correr de los tiempos y la invención de la imprenta, distintos serían los resultados de la destrucción de los libros por obra de la naturaleza o las tentativas por obra humana. Los nazis, por ejemplo, quisieron execrar unos cuantos de la historia de la literatura. Se dice que El golem de Gustav Meyrink fue uno de los perseguidos. Pero sobrevivió a ese fanatismo pi...
Los hablantes de Saki, por Victorino Muñoz
99b, Rafael Victorino Muñoz

Los hablantes de Saki, por Victorino Muñoz

El “Narrador de cuentos” es una de las mejores piezas narrativas breves, no solo de Hector Hugh Munro (conocido como Saki), sino de toda la historia del género. Además de lo agradable de la narración, constituye una suerte de ars poética, a la vez que un alegato contra la intención de moralizar a partir del cuento.En dicho texto hay una frase en la que pienso, casi en cada circunstancia en que me toca escuchar a otros. (Por suerte cada vez son menos, gracias al trabajo que realizo). El narrador protagonista, refiriéndose a unos personajes que iban con él en el vagón de tren, dice: “practicaban la conversación de un modo limitado y persistente”.A menudo recuerdo esta frase cuando estoy, por ejemplo, haciendo fila en una oficina pública, para algún trámite. Ya se sabe que en estos lugares no...