La cuenta que no da nada, por Victorino Muñoz
Este encuentro sucedió hace más de treinta años. Pero todavía lo recuerdo como si hubiera sido ayer. Sobre todo por sus repercusiones en mí y porque sigue estando vigente en tantas partes. De hecho, tal vez este encuentro se repite todos los días, en cada barrio de cada gran ciudad de este país y tal vez de toda Latinoamérica.Yo regresaba de la Universidad. Había escogido el turno de la noche, porque me tocaba trabajar en el día. El transporte me depositaba a unas cinco u ocho cuadras de mi casa, dependiendo del camino que escogiera.Debo aclarar que yo solía llegar a las diez de la noche y vivía en un barrio bastante peligroso, de modo que escoger el camino largo era preferible, por el tema de la seguridad. Pero aquella noche escogí el corto.En una esquina estaba Pepe, un muchacho que a ve...












