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Rafael Victorino Muñoz

Ídolos rotos del deporte, por Victorino Muñoz
47a, Rafael Victorino Muñoz

Ídolos rotos del deporte, por Victorino Muñoz

Encumbrar ídolos es algo que hacemos, aunque no sabemos bien por qué. Dejo a otros la infausta tarea de indagar por tales razones. Me importa, aquí y ahora, dar fe de un hecho fundamental: con la misma rapidez con que subimos a alguien en un pedestal, lo bajamos y lo echamos al olvido.Ahora, esto no es tan difícil en el mundo del deporte. Y claro, es que ellos mismos a veces no ayudan. Algunos por escasa formación académica, o porque se les sube a la cabeza la marea del éxito, la mayoría cae en actitudes y comportamientos que les criticarán mañana los que los alaban hoy.Tal vez esperamos de los ídolos en el deporte un comportamiento correcto y muy moral, respetuoso de las normas ciudadanas y todo eso, tomando en cuenta que han vencido en el mundo del deporte respetando las reglas de los mi...
Radiografía de una hazaña, por Victorino Muñoz
45a, Rafael Victorino Muñoz

Radiografía de una hazaña, por Victorino Muñoz

Alguna vez traté de practicar béisbol. Mi problema no fue atrapar, ni correr las bases, ni lanzar. Nada de eso. Simplemente era que no bateaba. A pesar de que era una categoría infantil, en la que los lanzadores no se caracterizan por su excesiva velocidad. No daba bate con bola, como dice el refrán (adaptado al béisbol).¿Cómo será ese asunto en las Grandes Ligas, donde los serpentineros alcanzan velocidades supersónicas? Imagínese el lector: se acerca un carro a más de 150 kilómetros por hora, pero usted sólo se da cuenta de eso cuando ya está a 19 metros (la distancia del montículo al home). No le daría tiempo de reaccionar. Qué bueno que en nuestro caso es sólo imaginación.Pero esta es la realidad del día a día de un pelotero en las Grandes Ligas: ver venir esa pelota, a tal velocidad, ...
Taxonomía de lectores, por Victorino Muñoz
40a, Rafael Victorino Muñoz

Taxonomía de lectores, por Victorino Muñoz

El lector búho prefiere pasar las noches en blanco, desvelándose ante la página Hay distintos tipos de lectores, cada quien con su cada cual. Veamos: Lector promiscuo: el que lee varios textos a la vez, sin mantener una relación seria con ninguno. Lector con estreñimiento es el que lee en el baño. Cuánto más largo el texto, más difícil la micción. Un epigrama de Catulo a mí me basta. Pero hay unos que se terminan a Proust y todavía no bajan la palanca. Lector culpable: el que no termina un libro y se atormenta pensando por qué lo dejó a la mitad; y no se está tranquilo hasta que retoma la lectura y la acaba. Lector tacaño: el que ahorra páginas de lectura para que el libro no se le acabe tan rápido. A veces lee con un solo ojo, como si así fuera a evitar que se desgasten l...
¿Quién quiere ser millonario y a quién le digo cómo serlo ?- Victorino Muñoz
37a, Rafael Victorino Muñoz

¿Quién quiere ser millonario y a quién le digo cómo serlo ?- Victorino Muñoz

 La historia no es nueva. Los gurúes que venden el secreto del éxito a dos centavos existen desde hace un rato. Florecieron con la publicidad. La estupidez y la viveza son sus bases y, claro, datan de mucho antes. Solo que no tenían unos medios tan efectivos a disposición.Y, pues, cada día sale a la calle un tonto que no sabe qué hacer con el dinero, de la misma forma que iba Caperucita por el bosque, sin saber que antes también habían salido los hombres que son los lobos del hombre.De ofertas sobre cómo hacerse ricos están llenos los medios. Hay tantas páginas ofreciéndonos la olla de oro al final del arcoíris como páginas pornográficas, con la diferencia de que en estas últimas por lo menos te muestran lo que quieres ver, aunque no lo puedas tocar (pero otro día hablaremos de eso).Los tr...
Cuando al hampa le da por filosofar – Victorino Muñóz
33a, Rafael Victorino Muñoz

Cuando al hampa le da por filosofar – Victorino Muñóz

Primer roundUna noche regresaba de una actividad, ya un poco tarde. De pronto vi que una sombra aparecía desde la otra esquina y cruzaba la avenida; llevaba una dirección que evidenciaba el deseo de cortarme el paso. A media calle, prácticamente, el sujeto me interceptó: era algo pequeño, de una edad indefinible, un bigote ralo y escaso, camisa muy arrugada. Me dio la mano, me saludó al tiempo que me preguntó:- Buenas noches, compañero, ¿usted cree en Dios?La pregunta y el tono, en combinación con la hora, me dejaron sin saber qué responder por unos instantes, mientras el sujeto aún sostenía mi sudorosa mano. “Claro”, fue lo único que pude decir. El hombre me soltó por fin y añadió:- Nosotros somos es hampa seria: andamos buscando a un tipo para matarlo.Al tiempo que decía eso veía por sob...
Releernos siempre, por Victorino Muñoz
106c, Rafael Victorino Muñoz

Releernos siempre, por Victorino Muñoz

Una de mis tantas manías raras (¿hay manías normales?) es llevar la cuenta de los libros que leo cada año. No voy a decir el total, para que no digan que ando presumiendo (porque es lo primero que dicen los envidiosos y resentidos). Así, me he dado cuenta de varias cosas. Por ejemplo, una gran tendencia a preferir la literatura en mi idioma y la de mi país. En otro momento hablaré de las razones de tal preferencia. En este artículo me gustaría comentar cuáles son los autores venezolanos que he releído, porque elegir releer denota que damos un valor mayor a dicha obra. El libro que más veces he leído hasta ahora ha sido Casas muertas. Creo que pasan de seis las lecturas. Y varias de ellas fueron cuando aún estaba en la escuela. Era uno de los pocos que había en casa; pero también es q...
Con los pantalones bien puestos, por Victorino Muñoz
87c, Rafael Victorino Muñoz

Con los pantalones bien puestos, por Victorino Muñoz

Más que un hecho, fue producto de un largo proceso el que los hombres decidieran usar prendas parecidas al pantalón moderno, conformadas por dos piezas tubulares en las que se introducen las piernas por separado, a diferencia de las túnicas, faldas, batas, batolas, en las que las piernas están en el mismo espacio de tela.Se sabe que hace más de cuatro mil años los nómadas del centro de Europa llevaban bombachos atados a la cintura. Y en la Edad Media, las armaduras y todas las prendas que se usaban para la guerra o para la caza (actividades por entonces predominantemente masculinas) tenían la forma antes descrita, por razones obvias de comodidad al andar a caballo. Pero los nobles no los usaban en situaciones formales.La primera en querer adoptarlos como moda femenina fue Amelia Bloomer, q...
La ética del comercio, por Victorino Muñoz
86c, Rafael Victorino Muñoz

La ética del comercio, por Victorino Muñoz

Algunas personas creen que por ser uno inteligente debería ser rico, como si un asunto fuera de la mano del otro, a manera causa y efecto. Pienso que esto depende, más bien, de dos cosas: de un tipo de inteligencia que el señor Gardner olvidó incluir. La inteligencia económica o comercial. Así la bautizaré.La otra, es tener el deseo de ganar, por encima de cualquier otra cosa. Se trata, pues, de una cuestión de valores, en el sentido amplio del término; pero no de valores desde el punto de vista ético. Incluso, no pocas veces lo ético se riñe con el obtener ganancias.Y es que quien valora el dinero, o lo que se puede comprar con él, llega a hacer casi cualquier cosa que su ética le permita, ya que ésta es también un límite. Es decir, si su ética es laxa, llegaría hasta matar, robar o menti...
Esos pobres salvajes que somos, por Victorino Muñoz
69c, Rafael Victorino Muñoz

Esos pobres salvajes que somos, por Victorino Muñoz

Las culturas que llamamos primitivas a menudo son más inteligentes que nosotros en varios y diversos sentidos. El primero es que suelen convivir con su entorno sin dañarlo, contaminarlo o agotar sus recursos; aunque también en el pasado y el presente hubo, hay y ha habido grupos que sí malversaron sus recursos naturales y los agotaron, como se piensa que ocurrió en la isla de Pascua.Por otra parte, valoran las cosas verdaderamente importantes. En sus mitos lo evidencian: hablan de la sal, de las plantas, del fuego. En sus ritos lo manifiestan: celebran la llegada de las lluvias, el inicio de las cosechas. En sus creencias también: adoran al sol, la luna, el agua. El hecho de que los mencionen en sus mitos, los celebren en las fiestas y los adoren cotidianamente, evidencia, como decía, la i...
La ceguera del poder, por Victorino Muñoz
68b, Rafael Victorino Muñoz

La ceguera del poder, por Victorino Muñoz

Basta que una persona comience a ocupar un cargo donde pueda tomar decisiones (desde una junta de condominio hasta la presidencia, pasando por alcaldías y gobernaciones) para que comience a creerse unas cuantas cosas que antes no se creía. Una de esas, nacidas de la nada, es la infalibilidad de su juicio. (Dadle poder a un imbécil y se creerá un genio.)El que toma una decisión en cualquier situación de su vida, así sea cruzar la calle o comprar una casa, en algún momento piensa, duda, reflexiona, acaso vacila, pide consejo, analiza opciones, en fin, hace lo que cualquier ser sensato: medita, porque podría equivocarse.Pero el gobernante, hasta ayer un cualquiera, se ve de pronto en una situación donde cree que puede hacer lo que sea porque si se equivoca en nada le afecta a su patrimonio si...
Cuando llega el gas al barrio, por Victorino Muñoz
64b, Rafael Victorino Muñoz

Cuando llega el gas al barrio, por Victorino Muñoz

El asunto comienza desde muy temprano. Ya el día anterior han enviado el mensaje: mañana llega el camión. A las cinco de la mañana, se deja escuchar el rumor de las conversaciones y el sonido de las carruchas, carretillas y diversos dispositivos que los vecinos improvisan para transportar varios cilindros.Me recuerda cuando éramos jóvenes y todavía existía la costumbre de ir a misa de gallo en navidad. Algo así se palpa en el aire. La alegría se desborda y la camaradería aflora. Las vecinas chismosas que ayer no se hablaban, hoy se ayudan acarreando una bombona pesada.Hasta el Catire, el perro de la cuadra, anda alborotado, de aquí para allá, supervisando el proceso. Se para a escuchar una conversación, luego se arrima a los que hacen conciliábulo en la esquina. Parece el anfitrión de una ...
Las mujeres y las rubias primero, por Victorino Muñoz
49a, Rafael Victorino Muñoz

Las mujeres y las rubias primero, por Victorino Muñoz

Entre todas las cosas, actividades y situaciones surgidas en torno al cabello humano, la necesidad de teñirse el pelo constituye para mí una de las más curiosas. Aparte del comprensible temor al envejecimiento y a la muerte, que nos lleva a querer ocultar las canas (con lo que no detenemos en realidad ni la vejez ni la muerte), hay diversas razones para que la gente decida teñirse el pelo. Obviamente, en algunos casos es por moda, para parecerse a alguien; por ejemplo, se sabe del furor rubio que desató Marilyn Monroe.Esta práctica es de muy vieja data. Marcas como Schwarzkopt, por mencionar alguna, tienen cien años en el mercado ofreciendo tintes. Pero el origen es más antiguo: al parecer ya los egipcios tenían esta costumbre. Los griegos también mostraron interés en el cuidado del cabell...