Ejercicio de intolerancia,
por Victorino Muñoz
Hace un tiempo conversaba con una muy querida amiga, casi una hermana, y me propuso un interesante ejercicio intelectual: hablar de aquello o de aquellos que no podemos tolerar, por razones que se asemejan tanto al prejuicio, que tal vez no sean realmente algo diferente de ello.No voy a decir lo que me respondió, porque es asunto de ella y tal vez algún día quiera escribirlo. Pero sí puedo decir lo que respondí yo: no me agradan, no tolero o no soporto (no sé cuál verbo va mejor) a esas personas que han logrado cosas solo gracias a su apellido o una fortuna familiar y que, pese a esto, se creen la gran cosa, como si hubiera mayor mérito en ello.La verdad, el mundo no es justo ni todos nacemos con las mismas oportunidades. Y no me vengan a decir que el pobre es pobre porque quiere. El hijo ...












