News That Matters

Rafael Victorino Muñoz

¿De verdad te pasó eso?,<br/> por Victorino Muñoz
145b, Rafael Victorino Muñoz

¿De verdad te pasó eso?,
por Victorino Muñoz

No han sido pocas las veces que alguien, al leer alguno de mis relatos, me ha preguntado si de verdad me sucedió a mí eso que estoy contando. Lo preguntan como con cierta vehemencia, como si de ello dependiera la aceptación definitiva de que les agradó, como si el juicio favorable estuviera en suspenso hasta aclarar si todo aquello es verdadero.(Recientemente me plantearon otra interrogante, más intensa y más graciosa acaso; me preguntaron si no me daba algo de vergüenza o temor exponer así, a la luz pública, situaciones más bien íntimas).De una manera u otra he tratado de responder queriendo pasar por una persona que tiene ideas elevadas (es duro esto de ser o parecer intelectual: siempre se tiene que dar una respuesta digna de un hombre de talento e ingenio, como decía de sí mismo aquel ...
Mundo de papel,<br/> por Victorino Muñoz
144b, Rafael Victorino Muñoz

Mundo de papel,
por Victorino Muñoz

…mirando con lentes aquel certificado que prueba que nació muy pequeñito. César Vallejo Días atrás tocaba renovar el documento de identidad. Debía llevar la partida de nacimiento; pero como no quería hacer un trámite adicional, y pensé que habría una copia de este último documento por ahí, me puse a revisar un montón de papeles viejos que tenía en un armario. Resulta que hasta encontré los diplomas de excelencia de la primaria. Son cosas que uno guarda porque no se pueden botar. Y porque no se sabe si el día de mañana alguien te dice que lo necesitas para un trámite. Pero, claro que nos engañamos en algunos casos, en muchos diría yo, archivando estos y otros papeles. En tal caso, nada más prefiero tener mi nombre en libros impresos por las grandes editoriales, antes que en todo...
Posesión textual,<br/> por Victorino Muñoz
143c, Rafael Victorino Muñoz

Posesión textual,
por Victorino Muñoz

Cuando yo era un adolescente inexperto, y aún no aprendiz de escritor, tuve la oportunidad de leer una novela sobre un joven, otro adolescente inexperto, aprendiz de escritor, que quería- hoy ya puedo reconstruir la frase completa- ser sublime sin interrupción.A esa edad, me excuso hoy, no me importaban mucho los títulos de los libros, ni los nombres de los autores; sé que me lo prestaron, lo leí rápidamente y lo devolví, más preocupado por el hecho de que me prestarían otros que por el placer en sí.Y de todos los que leí en mi primera época verdaderamente feliz de mi vida como lector, ese fue precisamente el que más indeleble se presentaba en la memoria. Nunca quise preguntar a nadie, por el temor de que resultara ser literatura no muy seria aquella que veneraba tanto mi memoria.Pero en e...
Dios salve al rey,<br>por Victorino Muñoz
142c, Rafael Victorino Muñoz

Dios salve al rey,
por Victorino Muñoz

 No me cabe duda de que en el mundo del deporte se hace un uso abusivo de las estadísticas. A veces hasta inventan cosas tan enrevesadas como que un jugador anota más puntos cuando lleva las trencitas o usa coleta. Ganas de tener algo que decir, mientras transcurre el juego.Ahora, eso lo entiendo de deportes que son más lentos en el accionar, como el béisbol; o los que a veces caen en un bache y parece que no sucede nada, como en el fútbol. No obstante, en baloncesto no creo que haga falta esto, ya que es un deporte bastante dinámico.En fin, a lo que iba. Pese a que Shaquille O'Neal dijo en una ocasión que la única cifra que importa al final del juego es aquella que dice quién ganó, recientemente el deporte de los gigantes ha vuelto a ser noticia por una estadística.Se trata de LeBron Jame...
No hay tal lugar,<br/> por Victorino Muñoz
141c, Rafael Victorino Muñoz

No hay tal lugar,
por Victorino Muñoz

Desde que el mundo es mundo, no hay cabeza, por muy modesta que sea, incluso por conforme que sea, que no haya pensado alguna vez en su utopía personal. Cualquiera va y te dice lo que debe ser y lo que no, en ese su soñado estado de cosas, aun cuando no se lo estés preguntando (y normalmente no se los estamos preguntando).De esto, se infiere que esa creencia de que estamos en el mejor de los mundos posibles, o de verdad la sostienen muy pocos (tan pocos que nunca he llegado a conocer a alguien que no quiera cambiar algún detalle, por mínimo que sea), o solo se dice de la boca para afuera, cuando no podemos protestar porque no nos conviene, porque lo que nos desagrada, el trabajo o, más específicamente, el jefe, lo tenemos al frente, con los brazos en jarras y el entrecejo fruncido.En tales...
Loco pero no idiota,<br/> por Victorino Muñoz
140b, Rafael Victorino Muñoz

Loco pero no idiota,
por Victorino Muñoz

El hombre, notando algo extraño, detiene el carro y se baja. Un neumático está bastante bajo. Por suerte tiene el repuesto. Así que se dispone a hacer el cambio. Cuando está sacando las herramientas de la maleta, siente que una gota de agua le cae en la cara. Mira al cielo: se ve bastante nublado. Aún así decide proseguir con la maniobra. Tal vez le dé tiempo. Afloja los tornillos y los deja en el piso, junto a la rueda averiada. Pero esta se encuentra como atascada, por el polvo o el óxido. Tiene que hacer mucho esfuerzo ladeándola, hasta que cede y por fin la saca. No puede celebrar su pequeña victoria, porque se suelta el aguacero que se venía anunciando. El hombre se refugia en el vehículo. Durante varios minutos prácticamente no se ve nada del exterior. Por suerte la lluvi...
Maratón mortal,<br/> por Victorino Muñoz
139c, Rafael Victorino Muñoz

Maratón mortal,
por Victorino Muñoz

  Recientemente el mundo del atletismo de fondo se ha visto sacudido por el repentino y accidentado fallecimiento de un prometedor atleta en la plena flor de su condición física. Se trata de Kelvin Kiptum, quien hace poco fijó la marca en el maratón, amenazando con ser el primer humano en bajar de las dos horas en una competencia oficial. Hasta donde tengo conocimiento es la tercera vez que esto ocurre. Así, el caso de Kiptum viene a sumarse al de Steve Prefontaine y Samuel Wanjiru. Steve Prefontaine, atleta norteamericano de fondo y semifondo, llegó a ser plusmarquista hasta en siete distancias distintas. Sin embargo, en el mejor momento de su carrera deportiva, se volcó en su vehículo. Se dice que posiblemente el accidente se debió al exceso de alcohol, ya que venía de una fiest...
Mi ídolo personal,<br/> por Victorino Muñoz
138c, Rafael Victorino Muñoz

Mi ídolo personal,
por Victorino Muñoz

El boom de la película La sociedad de la nieve, que aún no he visto por distintos motivos, me ha desbloqueado un recuerdo, como se dice ahora. Hablando con una amiga interesada en el tema, le confesé que mi ídolo de la infancia era Fernando Nando Parrado, uno de los sobrevivientes de la tragedia ocurrida en Los Andes Chilenos hace más de 50 años (y de la cual muchas personas vienen enterándose solo ahora). Cuando yo era niño, mi abuelo era asiduo comprador de las famosas Selecciones del Reader Digest. Gracias a uno de los libros condensados (como se llamaba una de las secciones de dicha publicación), fue que pude conocer por primera vez la historia, más o menos en el año 79. Yo quedé enganchado, no solo por el tema en sí, sino por un asunto de superstición. Comienzo por señalar que n...
Ciudades verdes,<br/> por Victorino Muñoz
137c, Rafael Victorino Muñoz

Ciudades verdes,
por Victorino Muñoz

A menudo veo esas fotos de ciudades en otras partes del mundo, ciudades supuestamente ordenadas, como dibujadas con compás y escuadra: rectilíneas las calles, cuadriculadas las manzanas, o dispuestas radialmente, según venga el caso y haya sido la predilección de los urbanistas o gobernantes. No obstante, en muchas de ellas noto un detalle: faltan árboles, o hay más edificios y, en consecuencia, mucha más gente que árboles; de modo que estos poco se ven y poco pueden o podrían hacer. Me refiero al hecho de que un árbol absorbe cierta cantidad de dióxido de carbono. Se estima que entre 10 kg y 30 kg de CO2 al año, dependiendo de la especie y el tamaño. Pero un ser humano puede emitir o contribuir a generar mucho más que esto. De hecho, se afirma que hacen falta 20 árboles por persona ...
Filósofo a palos,<br/>  por Victorino Muñoz
136b, Rafael Victorino Muñoz

Filósofo a palos,
por Victorino Muñoz

De nada me vale haber estudiado unos cuantos semestres de filosofía en la universidad; y aunque la mía haya sido otra carrera, tocaba ver todo eso: desde Parménides hasta la teología de la liberación de Pérez Esclarín, pasando por los escolásticos, los existencialistas y pare de contar. Pero me gustó la cosa, así que compré y leí, en distintas épocas, los diálogos de Platón, las historias de la Filosofía de Julián Marías, de Johannes Hirschberger y los nueve tomos de Copleston; sin dejar de mencionar que tengo el diccionario de Abagnano y la edición completa en cuatro volúmenes del Ferrater Mora, que consulto y degusto cada vez que puedo, aunque una entrada a la vez. Por mi propia cuenta me he acercado a Weber, a Hegel, a Schopenhauer y a Nietzsche, a Camus, a Bourdieu, así como a ot...
Cifra de escándalo,<br/> por Victorino Muñoz
135d, Rafael Victorino Muñoz

Cifra de escándalo,
por Victorino Muñoz

El mundo del deporte profesional se ha visto sacudido por una noticia, que no es un escándalo por algo malo, pero no deja de generar controversia. Se trata del contrato que ha firmado el japonés Shohei Ohtani con el equipo de Grandes Ligas Dodgers de Los Ángeles. 700 millones de dólares fue la cifra, dejando muy atrás los 300 que alguna vez acordaron los Tigres de Detroit con Miguel Cabrera. Astronómica, una bicoca, una cifra de escándalo, de todo se ha dicho sobre el asunto, y no todo es bueno. No faltan los que critican y se preguntan por qué un deportista debe ganar tanto. Desde un punto de vista, la respuesta es obvia: los dueños de equipos pagan eso porque saben que van a recuperar la inversión con la publicidad, ventas de entradas y de camisetas, derechos de televisión… Pero...
Salsa para canguros,<br/> por Victorino Muñoz
134c, Rafael Victorino Muñoz

Salsa para canguros,
por Victorino Muñoz

Converso con mi amigo Dagny Iznaga, quien vive desde hace algunos años en Australia, y me cuenta que allá hay una interesante presencia latina. Interesante en el sentido de que los locales ven con buenos ojos a los nacidos en nuestras tierras, a quienes valoran y cuya cultura respetan. Incluso, él asegura que por allá ser latino es una sensación, lo máximo, pues. Esto se traduce en varios hechos singulares, entre los cuales destaco la buena receptividad hacia la comida y hacia el baile que acompaña la música caribeña, específicamente el jazz latino, ese que vulgarmente aquí llamamos salsa, así como también la bachata. Según me cuenta, un australiano que presuma de bailar alguno de los ritmos mencionados es percibido como una persona muy especial, elegante, culta, que tiene eso que ll...