Te cuento que…
por Suzan Matteo
Había una vez, o mejor dicho, hubo un tiempo, en que los platos sucios, los parabrisas empañados y las heridas de bala eran problemas que nadie pensaba que tuvieran solución. Y ahí fue donde entraron en escena tres mujeres que, sin bombos ni platillos, hicieron que la vida moderna fuera un poco menos complicada.
Empiezo por Josephine Cochrane, una señora de la alta sociedad que, en 1886, decidió que estaba harta de que su vajilla de porcelana fina se hiciera añicos o se desportillara cada vez que su personal de servicio la lavaba. Dicho y hecho, inventó el primer lavavajillas mecánico eficaz. Su aparato usaba chorros de agua caliente a presión y una rejilla móvil que mantenía los platos sin moverse de su sitio. No solo salvó copas y platos, sino que revolucionó la industria de la hotele...












