Te cuento que…
por Suzan Matteo
Uno no sabe lo que es el frío hasta que lo vive. Eso pensé esta mañana, en este rincón gris y húmedo del Reino Unido, cuando la aplicación del tiempo en mi celular me señalaba temperaturas que harían llorar a un oso polar.
En Caracas, donde crecí, el termómetro era un objeto decorativo que se miraba más por curiosidad que por necesidad. Allí, todo el año es primavera.
Curiosamente, hoy 22 de diciembre, se celebra el Día Mundial del Termómetro, un homenaje a un objeto que comenzó con Galileo Galilei, ese genio italiano que, en el siglo XVII, tuvo la ocurrencia de inventar el termoscopio. Básicamente, un tubo de vidrio con agua que subía o bajaba según la temperatura. Muy bonito, pero inútil para decirte si podías salir sin abrigo. Fue un siglo después cuando el prusiano Daniel Fahrenh...












