Cardoso es libre – Alfredo Behrens
De lunes a sábado vive de las monedas de los conductores a los que ayuda a aparcar delante de un mercado de Oporto. Los domingos hace lo mismo en una iglesia cercana. Por sus ropas, no pareciera que recibe muchas monedas. O tal vez sí, pero las invierte en bebida. De hecho, nunca he visto a Cardoso completamente sobrio. Aun así, su conversación es lúcida. No sé si hay alguien que lo cuide; aunque incluso me señaló a una mujer que salía en su auto, diciéndome que le había abierto una cuenta bancaria a él, que nunca había tenido una cuenta. Pero bebe, mucho. Hasta el punto de que me sorprendió el día que declinó mi invitación a tomar una copa de vino. Antes, nunca habría rechazado una invitación así. Pero me explicó que se había peleado con la dueña del restaurante donde almuerzo en una mesa...











