El árbol, por Fernando Carmino Marques
ler em portuguêsTe fuiste.Pero aún esperamos que un día te detengas y reconozcas el árbol de ramas inclinadas sobre el agua donde, con la cabeza inclinada, rozabas los dedos de tus pies sintiendo frío y felicidad en el escalofrío vigorizante que te brindaba el río sereno sabiendo, a pesar de que tú, hoja caída, eras uno de sus hermanos y en él buscabas el mar donde todo se disuelve.Te fuiste.Pero el árbol ahora siente la ausencia, no de ti, sino del libro que llevabas contigo, y de vez en cuando, cansado de leer, te frotabas los ojos, estirabas las piernas y sentías una paz indecible en tu alma y sin percibirlo te ausentabas, dejando finalmente que el libro hablara libremente con el árbol que lo escuchaba con la paciencia de un maestro oriental viviendo al otro lado del espacio y del tiemp...











