Consejos de mayores – Luli Delgado
Decía mi mamá que siendo una niña, su tío Carlos, al reprenderla por haber dicho una inconveniencia, le había enfatizado categórico: “mijita, si no tiene nada agradable qué decir, cállese la boca”. Fue así como ella aprendió a morderse la lengua, y más adelante trató de enseñarnos a mordérnosla a nosotros.
Digo trató, porque a veces las inconveniencias se salen sin darnos cuenta, o peor, dándonos cuenta, pero sin que nos importe, lo que las hace aún más venenosas. En fin.
Otra señora, a quien conocí poco, aseguraba que a Dios se le había pasado por alto el décimo primer mandamiento: “No estorbarás”.
Sabia señora, porque la verdad es que el que estorba poco siempre es bienvenido.
Aprender el sutil arte de no estorbar, aunque supremamente difícil, marca una diferencia significati...












