Todopoderosa – Luli Delgado
Reclamamos cada vez que podemos de nuestra frágil condición humana, pero de lo que no nos damos cuenta es de las miles de maneras que cada día acabamos siendo todopoderosos y dueños absolutos de muchísimos destinos.
Por ejemplo, yo le rijo el destino al kilo de azúcar que agarro del estante del supermercado, cuando lo escojo para que venga a mi casa y no a la de la señora que viene en el carrito de atrás. O cuando me compro un par de zapatos. En ese instante, todopoderosa, dictamino para siempre sus pisadas y los caminos que ha de transitar.
Todas las mañanas abro el armario y escojo a dedo la ropa que me voy a poner, sin que al resto le quepa el derecho a opinar o de, voluntaria y decidida, dar un paso al frente. Están allí, cada una en su gancho por mi única y exclusiva voluntad, h...





