Gavetas,
por Luli Delgado
Para los que piensen que nadie los conoce o entiende como el amor de su vida o el amigo más próximo, permítanme aclararles que quien nos conoce y entiende más íntimamente son nuestras gavetas. Que me disculpen mi amado y mis amigos, pero es así.
Fíjense si no: fuimos nosotros quienes le dimos su contenido, y por eso solo nosotros sabemos qué hay dentro, así sea una gaveta desordenada, y así como no hay un reflejo más fiel de lo que somos que el lugar donde vivimos, nuestras gavetas no se quedan atrás.
Cada uno de sus objetos pasó por un instante, aunque fuera de segundos, que determinó que era allí y no en otro lugar que se iba a quedar. Por eso pocos momentos son más de uno que cuando uno revisa o reordena una gaveta, sobre todo si hace tiempo que no la abrimos. Y si se trata de una...












