Cuando la rana eche pelos, por Victorino Muñoz
Si uno está en el terminal y pregunta: ¿cada cuánto salen los autobuses?, lo más seguro es que te respondan cualquier cosa: se acaba de ir uno. Y entonces, uno sigue la dirección de aquella mirada, como si la distancia trajera la respuesta que el otro no acierta a dar.Pero, uno es necio o idiota: ¿sí? pero, ¿cada cuánto salen?, como si estuviera contando una versión del gallo pelón. La respuesta nuevamente es un no se sabe: ya debe venir otro. Y nos quedamos allí, parados, sin saber qué hacer con nuestras vidas, porque ese ya puede significar cualquier cosa.El mismo problema he tenido una y otra vez, con todo el mundo: con parejas, con amigos, con la señora que atiende en la taquilla de la CANTV. Si a mi ex pareja le preguntaba: ¿por dónde vienes? Me decía: voy en camino. Pero nunca aclara...












