La lección de Papucho,
por Victorino Muñoz
Papucho era un compañero de clases cuando yo estaba entre cuarto, quinto y sexto de primaria. Se entiende que ese no era su nombre sino un apodo. Pero lo que importa en esta historia es lo que aprendí, si no de él, por lo menos de la relación de amistad con él.
El asunto es que Papucho no era de los estudiantes más aventajados del salón, en la acepción tradicional que se da al término. Sacaba doce, a veces quince. En cambio yo era siempre el primero, no solo de la clase, sino de toda la escuela, en cuanto a notas se refiere. Y así fue siempre, luego en el liceo y en la universidad (aunque esa es otra historia).
Y si bien vivíamos relativamente cerca, nuestras realidades eran distintas, por no decir opuestas. Sus padres tenían una bonita casa. Eran dueños de negocio. Hasta sirvienta y...












