News That Matters

Rafael Victorino Muñoz

Biciclofobia,<br/> por Victorino Muñoz
205d, Rafael Victorino Muñoz

Biciclofobia,
por Victorino Muñoz

La nuestra no es, precisamente, una cultura de respeto al ciclista cuando este va por la vía; ni siquiera hay vías para ciclistas. Entonces, te pasan por un lado, a menos de medio metro, los autobuses y camiones, a toda velocidad y haciendo sonar la corneta, para que veas que eres un idiota por usar bicicleta en lugar de un vehículo a motor. Aparte de eso, hay otras tantas penurias que sufrimos los que preferimos andar en dos ruedas y pedaleando. Tener estacionamientos para bicicletas nada más que en contados establecimientos comerciales, es una de las que genera no pocos problemas. Entonces se ve uno en la necesidad de aparcar en cualquier lado. Claro, por motivos de seguridad, se trata de que sea lo más cerca posible de la puerta, para prevenir los robos. Pero, luego, sale algún vi...
Angustias telefónicas,<br/> por Victorino Muñoz
204c, Rafael Victorino Muñoz

Angustias telefónicas,
por Victorino Muñoz

Me parece que el teléfono celular, aparte de traer algunas soluciones a la vida contemporánea, genera en contrapartida no pocas situaciones que más bien procuran angustias, estrés y preocupaciones a los usuarios.No sabría decir si es el primero o el segundo, pero el miedo de perder el teléfono está, indudablemente, entre los más frecuentes. Por ello, son muchos los que despiertan y, aún sin abrir los ojos, estiran la mano hacia la mesita de noche a ver si el aparato todavía estaba allí, parafraseando a Monterroso.He sabido, al respecto, de algunos casos tan extraños, como el de una amiga que buscaba el teléfono hasta debajo de la cama, pero para hacerlo usaba la linterna del mismo aparato que estaba buscando. O sea.Muy de cerca está la angustia relacionada con la batería. Hay quien revisa ...
La pelea de Mantequilla,<br/> por Victorino Muñoz
203c, Rafael Victorino Muñoz

La pelea de Mantequilla,
por Victorino Muñoz

No. Pese al título, no se trata de boxeo, ni del peleador apodado Mantequilla Nápoles, ni del cuento de Cortázar… Se trata de un amigo con el que jugaba básquet y al que apodaban así. Nunca supe su nombre. En la cancha del barrio solo hay apodos. Lo cierto es que un día, en medio de una acalorada discusión por una jugada, yo le lancé el balón, sin pensar, y se lo estrellé en la cara a Mantequilla. Él me miró hecho una furia y se me vino encima. Yo, que de inmediato reconocí mi mala actuación, bajé la mirada y dejé los brazos pegados a los costados. Me merecía mis buenos golpes por desaforado. Entonces sucedió lo que en ese momento yo y todos los que estábamos en la cancha tal vez pensamos que era inimaginable. Mantequilla llegó frente a mí y lanzó un primer y un segundo golpes, mu...
Criticones C.A.,<br/> por Victorino Muñoz
202c, Rafael Victorino Muñoz

Criticones C.A.,
por Victorino Muñoz

Otro recuerdo de la adolescencia. Ya había comentado que en esos tiempos estaba entre el baloncesto y el rock; y bueno, quería formar mi banda. Ya tenía un bajo y mi amigo CM (solo menciono las iniciales) una guitarra. Otro amigo (JC) quería tocar la batería; aunque aún no la había comprado. Más o menos teníamos claro el estilo: algo de speed con mucho de punk. Execrados era el nombre del grupo (fue mi idea). Un día se me ocurrió escribir una canción y la mostré a los otros miembros de la supuesta banda. JC no opinó mucho; pero CM destrozó la canción, sobre todo la letra, que le parecía, según él, una clasecita de escuela. Bueno, se acordó en que él iba a componer una letra mejor, algo que iba a estremecer los cimientos del mundo del rock como no lo había hecho nadie desde Paranoid d...
Crucigrama policial,<br/>  por Victorino Muñoz
201b, Rafael Victorino Muñoz

Crucigrama policial,
por Victorino Muñoz

Confieso, desde el inicio, que nunca me ha atraído demasiado el género policial; menos ahora que es prácticamente una moda, en casi cualquier ámbito: desde el cine y las series (algunas de las cuales se prolongan por larguísimas temporadas), hasta la literatura más seria (sea lo que sea que eso signifique).Aun cuando sé que puede haber diferencias de grado y de calidad entre diversos autores o producciones, me parece que la dinámica siempre se reduce más o menos a lo mismo: alguien mata a alguien para que se vea si otro puede descubrirlo y atraparlo.Entiendo que lo que engancha a las personas con este género es ver el pulso de astucias, desplegadas por el victimario y el detective o los detectives, como en un juego de ajedrez. Entonces, lo que se convierte en el supremo valor es la intelig...
El hubiera real,<br/> por Victorino Muñoz
200c, Rafael Victorino Muñoz

El hubiera real,
por Victorino Muñoz

En no pocas ocasiones he leído o escuchado a personas disentir acerca del uso del pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo, que así es como se llama a la forma verbal compuesta que emplea como auxiliar el hubiera o hubiese. Lo que principalmente argumentan es que no se corresponde con una realidad real, en el sentido de que alude a un hecho del pasado que no se puede modificar ni alterar: si yo hubiera sabido…, si yo hubiera estudiado… Pero ya no lo hiciste ni lo puedes cambiar. Hay quien sugiere que lo mejor, en estos casos, es decir: la próxima vez… Yo puedo entender esos argumentos. Pero siempre he creído que cuando algo existe y se usa, es por alguna razón. Y comprender o explicar esa razón es lo que me propongo a continuación. Para empezar, cuestionar el hubiera porque solo f...
Como perros y gatos,<br/> por Victorino Muñoz
199c, Rafael Victorino Muñoz

Como perros y gatos,
por Victorino Muñoz

En no pocas ocasiones me he encontrado con personas que, al saber que en mi casa hay perros y gatos, expresan su desagrado ante el hecho de tener mascotas; más o menos argumentan en los términos que siguen, y a los cuales yo doy respuesta de igual modo, de manera inmediata:–  No me gustan los animales, porque van y se orinan en todas partes…–  Bueno – digo yo –, en el frente de mi casa siempre para algún borracho que decide usar mi portón como baño. Y a veces lo hacen hasta los no tan borrachos…– Es que los animales se ponen a armar escándalo, ladrando o maullando a medianoche…– Igual que mis vecinos, o alguno que otro hijo de su madre, que estaciona en el frente un carro con un equipo de sonido a todo volumen.Sí, ya sé lo que están pensando: que no se puede discutir conmigo. Y es cierto, ...
Castillos de naipes,<br/> por Victorino Muñoz
198c, Rafael Victorino Muñoz

Castillos de naipes,
por Victorino Muñoz

Las relaciones humanas se construyen igual que los castillos de naipes. Como se sabe, para que un naipe se sostenga, es necesario que inclinarlo un poco y luego recostar otro, a manera de un triángulo. Uno se apoya en su par. Así, en una relación con alguien que nos interesa, sea pareja, amigo, compañero de trabajo, familia, perro o gato, ante una actitud o acción que no nos resulta grata, uno coloca su naipe de la paciencia, la tolerancia o el afecto puro y simple. Y así se va sumando, con cada cosa que pasa, cada vivencia, una pareja de cartas, donde uno sostiene al otro, como dijimos; armamos una base, luego un primer piso, y se va ascendiendo, tan alto como se pueda o quiera, y como la vida y la circunstancia permitan. Sabemos que no hay nada bueno que no traiga algo malo ni n...
Aprender el silencio,<br/> por Victorino Muñoz
197b, Rafael Victorino Muñoz

Aprender el silencio,
por Victorino Muñoz

La habilidad de darnos cuenta de que estamos siendo latosos al hablar es un privilegio concedido a pocos, por lo que he podido ver a lo largo de mi vida. Por más que uno bostece y voltee para otro lado, el latoso no se da por aludido y sigue en su cháchara.La forma de practicar la conversación hoy día prueba que lo importante es hablar; pero ser escuchado o comprendido ya resulta secundario. Aquello del buen hablante y el buen oyente es letra muerta, clasecita de escuela olvidada junto con todo lo demás.Por otra parte, el derecho de palabra ya no se pide, se arrebata. Nos atropellamos para decir lo nuestro, sin escuchar; como si tuviéramos dos bocas y solo una oreja, cuando resulta que la cosa es al revés.Y el que más grita es quien lleva la voz cantante. Los tímidos estamos condenados a e...
Maestro de la luz,<br/> por Victorino Muñoz
196d, Rafael Victorino Muñoz

Maestro de la luz,
por Victorino Muñoz

En las redes sociales se dicen muchas tonterías; y yo me incluyo, sin golpes de pecho, porque también le meto a la guachafita. Pero, de tarde en tarde, a veces uno se encuentra con alguna cosa que te mueve a pensar un poco más. Aunque la frase sonaba un poco cursi, decía algo así como que uno debía demostrar que se sentía orgulloso de sus amigos, o que debía presumir de sus amigos. Y pues, sí, se da el caso de que yo presumo de algunos a quienes considero personas muy talentosas. Tal es lo que ocurre con mi compadre Geczaín Tovar Andueza, fotógrafo bueno donde los haya. Para mí, el mejor de Valencia y uno de los mejores de Venezuela. Para quien no lo conoce, Geczaín es (creo que hasta ahora) el único venezolano que ha ganado el prestigioso premio de National Geographic. Pero no es...
Reunionitis,<br/> por Victorino Muñoz
195d, Rafael Victorino Muñoz

Reunionitis,
por Victorino Muñoz

El síndrome de la reunionitis es una epidemia, una pandemia más bien. Es de las enfermedades más graves de las sociedades modernas. La padecen por igual las organizaciones públicas o privadas, llámense empresas, instituciones o entes no gubernamentales. Particularmente afecta a las que tienen de tres miembros en adelante. El principal síntoma consiste en convocar reuniones en casi todo momento y a cualquier hora. Claro, hay reuniones anunciadas y otras no tanto, pero todas son igualmente latosas. Las reuniones pueden ser convocadas por cualquier motivo, desde un cumpleaños hasta la remodelación de la oficina, pasando por una quiebra, que es un asunto más grave: la reunión definitiva, la de la despedida. Y la reunionitis persiste, pese a que ya se ha comprobado científicamente que ...
No es Irene, soy yo,<br/> por Victorino Muñoz
194d, Rafael Victorino Muñoz

No es Irene, soy yo,
por Victorino Muñoz

Los años son, pues, mi mordaza, oh mujer.Sé demasiado, me convierto en mi saber…Silvio RodríguezMás que la canción, ese fragmento de la canción Con diez años de menos de Silvio Rodríguez, es lo que más ha venido a mi mente mientras leía el libro de Irene Vallejo El infinito en un junco. Y no porque tengan alguna relación en cuanto a tema.De hecho, ambos, libro y canción, abordan asuntos disímiles. Es mi mente, mi experiencia o mi edad como lector los que establecen la relación. La cuestión es que, antes de leerlo, el texto de Irene Vallejo me causaba no poca curiosidad e interés, hasta el punto de que lo busqué y encontré. Pero…El libro en sí no tiene nada de malo. Tal vez todo lo contrario, diría yo, si no fuera quien soy. Es que mientras lo leía me encontraba con muchas cosas que ya sabí...