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Luli Delgado

Una quejita,<br/>por Luli Delgado
115c, Luli Delgado

Una quejita,
por Luli Delgado

Yo empiezo en diminutivo a propósito, porque tampoco es asunto de organizar paseatas ni abajofirmantismos. Pero sí quisiera saber por qué si en otros idiomas no existen símbolos que abran ni las interrogaciones ni las admiraciones, los que hablamos español sigamos obligados a usarlas. Me metí a averiguar y descubrí en un trabajo publicado por la BBC y el Hay Festival de Segovia, un encuentro de escritores pensadores que tuvo lugar en 2017, donde se afirmaba categóricamente que “Sólo en el castellano existen los símbolos "¿" y "¡", los signos que se emplean como apertura de interrogación y al inicio de una frase admirativa”. Dejé el “sólo” de la cita para no contaminarla. Además, según también me enteré por la misma fuente, fue en 1754, en la segunda edición de Ortografía de la Real a...
Tiempos de algodón, por Luli Delgado
99a, Luli Delgado

Tiempos de algodón, por Luli Delgado

ler em portuguêsBlanca como un lirio y olorosa a nuevo, la trajimos de la tienda de uniformes para hacerle juego a los zapatos negros, que también sin estrenar, esperaban por el primer día de colegio. Ambos eran de un tamaño más grande de lo necesario, pero con lo caros que son y lo rápido que estás creciendo, así te duran más tiempo.Terminadas las vacaciones, vino otro año de escuela. Pasaron la primera, la segunda, la tercera semana y una tarde regresó con la franela manchada de un líquido morado, que si así dejó el uniforme, calcula  lo que te debe haber hecho en el estómago.Terapia intensiva de cloro y remojo, previa a la restregada y lavada de praxis y bueno, te la puedes seguir poniendo. Apenas le quedó un recuerdo rosado muy pálido, pero eso ni se nota.Se acabaron las clases de ese ...
4.090.023, por Luli Delgado
98b, Luli Delgado

4.090.023, por Luli Delgado

ler em portuguêsEfectivamente, es mi número de cédula, y ya de una vez se los doy para yo misma prenderle la luz al fantasma.Es que quiero hablarles de nuestra TV de infancia a propósito de una nota que leí en El País que señala que, según los sondeos, el promedio de edad de los televidentes es de 60 años.Me metí a averiguar un poco más por descargo de conciencia y resulta que esa es la tendencia en buena parte de los países de este lado del planeta.Las redes, YouTube, los canales de streaming se la han ido llevando por delante. No creo que sea noticia fresca, pero sí me parece traer a cuento algo que las generaciones que vienen más atrás probablemente nunca conozcan. Me refiero al misterio y la falta de información con la que convivimos nosotros. Me explico.El Zorro, pongamos por ejemplo,...
Sabio ejercicio, por Luli Delgado
91b, Luli Delgado

Sabio ejercicio, por Luli Delgado

ler em portuguêsCon esto de que recientemente el tema de la muerte ha sobrevolado el ambiente, me vino a la memoria una anécdota que corría en el periódico donde trabajaba.Resulta que uno de los periodistas de más brillo en la redacción sufrió un infarto.El caso parecía grave, y, como es de praxis, se pautó una página que reseñara su vida y obra.Pero de esa vez no le tocó, se fue recuperando poco a poco y un día se reincorporó a su trabajo.Andando el tiempo, encontró en una gaveta el texto del reportaje ¿obituario? que se había escrito para ser publicado tras su muerte, y sin más, con un bolígrafo rojo lo comenzó a corregir.No sé cuál fue el final de la historia, ni si cuando se murió, ¿se murió?, le publicaron la página que él mismo corrigió, pero en todo caso esta anécdota me sirve para ...
O conjunto da obra por Luli Delgado
Luli Delgado

O conjunto da obra por Luli Delgado

leer en español   Outro dia encontrei uma senhora na Instagram que disse: "um dia olhas-te ao espelho e dizes para ti mesmo: "estás ótima". Anos mais tarde olhas-te de novo para ti e depois dizes para ti mesmo: "estás ótima... tendo em conta a tua idade".Pode trazer lágrimas aos nossos olhos, seja por riso ou por choro, mas é um facto da vida que lidar com o choque de já não ser jovem e belo não é tarefa fácil. Para quase ninguém, atrever-me-ia a dizer.Claro que as reações variam, e há aqueles que se agarram com unhas e dentes aos últimos raios da juventude, e aqueles que a tomam com mais calma e aceitam mais humildemente a chegada dos anos e dos quilos, que normalmente vêm em conjunto.Estes seriam os dois polos desta realidade, embora se deva admitir que os exemplos quimicamente puros de ...
Esa gente, por Luli Delgado
86b, Luli Delgado

Esa gente, por Luli Delgado

Es una suerte de “Coco”, "Cuco" o "Bicho Papão" social, según el lugar donde suceda. No sabemos mucho quiénes son por fin, pero le tenemos muchísimo respeto.“Esa gente”, nos regula la vida mucho más de lo que queremos admitir, vamos a los ejemplos.“¿Qué va a decir esa gente?”, normalmente es motivo de vergüenza propia por algo que hicimos, o incluso hasta ajena, cuando no somos los protagonistas. Imbatible.¡Qué pena con esa gente¡, es otra de las variantes, generalmente utilizada a modo de comentario sobre algo con lo que no estamos de acuerdo. Normalmente es la frase final de una sesión de críticas.“Cumplimos con esa gente”, es otro ejemplo clásico. Equivale a la “misión cumplida” de otros ámbitos, y está cargada de la misma fuerza que si viniéramos de regreso de una operación de hombre c...
A mano, por Luli Delgado
84a, Luli Delgado

A mano, por Luli Delgado

Me acabo de enterar de la cantidad de beneficios que trae escribir a mano.Según veo, el papel y el lápiz, y escribir con ellos, claro, estimulan nuestra área motora, visual, racional y también la memoria.Ahí me pongo a pensar cuándo fue la última vez que escribí algo a mano y qué fue de la vida de aquella caligrafía Palmer que las monjas tanto se empeñaron en fomentar.Antes, por lo menos quedaban los cheques y las listas de mercado, bueno y a veces uno que otro teléfono. De verdad, es que trato de acordarme y no nada.A todas éstas, mi letra hoy en día es un verdadero bochorno, y de paso se me duerme la mano si tengo que escribir largo. O mejor, creo que se me durmió la última vez, que como ya decía, ni me acuerdo de cuándo fue.Por otro lado, presagios del cut and paste, recuerdo que escrib...
La comedia humana, por Luli Delgado
78b, Luli Delgado

La comedia humana, por Luli Delgado

ler em português Sábado en la noche. Una niñita llora a la entrada del supermercado. Le veo la cara a su papá, y me dice: "Es que ella vive con su mamá y últimamente se pone así"... Sigo a tomarme un café. La máquina se echó a perder. Las muchachas que atienden, me cuentan los reclamos de los clientes, "así como si la hubiéramos echado a perder nosotras ". En la mesita de atrás, un señor de unos setenta años habla, o más bien implora, por celular. "Se me ocurrió que podríamos vernos......yo sé que estás cuidando a tu mamá, pero si puedes, ¿por favor me llamas? Sigo. En sentido contrario viene una pareja con un niñito como de cuatro años, corriendo por el corredor de los fríos. La mamá, a modo de excusa: "Tiene la pila cargada a toda hora, y lo peor es que no sé dónde se apaga". E...
Adversidades y malas rachas, por Luli Delgado
59a, Luli Delgado

Adversidades y malas rachas, por Luli Delgado

Visto desde lejos, yo creo que los juegos de apuestas envician porque a fin de cuentas se parecen mucho a la vida. Y cuando pierdes, la diferencia es que en el juego se llama mala racha, y en la vida, adversidad.Es que la fuerza con la que quien apuesta cruza los dedos para que gane el cinco, debe ser muy parecida a la que cada uno de nosotros pone cuando cruzamos los nuestros para que: “no llueva”, “me llame”, “no sea nada”, “lo aprueben”, “no se note”, “pase rápido”, y por ahí sigue la lista.El que juega, va siempre al que le parece mejor, pero no sabe si el caballo rengo es el que va a terminar con el aro de flores y las fotos del triunfo. ¿Y en la vida no pasa algo parecido?Tratamos racionalmente de elegir lo que pensamos que más nos conviene y actuamos de la manera que sentimos que es...
El fondo del mar,<br/> por Luli Delgado
117c, Luli Delgado

El fondo del mar,
por Luli Delgado

Hace poco apareció en la BBC la noticia de que el equipo Seascape Alaska 5, una dependencia de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), había hallado a tres kilómetros de profundidad en las costas de Alaska un objeto de oro parecido a una piedra marina, pero que, según dijeron, no parece pertenecer a ninguno de los reinos conocidos.Tampoco era que lo anduvieran buscando, fue un hallazgo de la sonda que andaba rastreando el área mientras trataban de observar un volcán submarino extinto. El vehículo remoto logró succionarlo y traerlo a la superficie, y allí se dieron cuenta de que tenía una textura suave, parecida a la piel. La nota concluye diciendo que ahora un equipo de investigadores está realizando pruebas y análisis de ADN para determinar qué ...
Pilates,<br/> por Luli Delgado
114c, Luli Delgado

Pilates,
por Luli Delgado

Oxidados como el hombre de hojalata, resolvimos inscribirnos en pilates. Una sesión semanal, en teoría de 45 minutos, en la práctica, eterna.Aquello parece un gimnasio de entrenamiento olímpico: bicicletas de spinning, pesas, ligas de todo tipo, pelotas enormes, sillas de apariencia inocente, pero capaces de acabar con cualquiera. En fin. Nosotros no pasamos de la liga y la pelota agarrada con las rodillas, pero igual…En la sesión de hoy, el señor de esta casa llegó cansado y muerto de calor. Yo muerta de calor también, pero menos cansada, comenzamos agarrando una toalla por los extremos.“Estiren la toalla de lado y lado y cuenten hasta diez”-“¿Y cuándo podemos respirar?”-“Mientras estiran, claro…”-“Ah...”“Ahora con los brazos hacia atrás, hasta tocarse las alitas de la espalda”, sigue la ...
Pelucas, por Luli Delgado
111c, Luli Delgado

Pelucas, por Luli Delgado

Yo de la Barbie no tengo mayores recuerdos. Tuve varias y me acuerdo de los vestidos y zapaticos, que le sirvieron de juguete y merienda al perro de mi infancia. Pero gracias a la Barbie protagonicé a muy corta edad lo que más adelante me tocó estudiar en serio. Me refiero a la toma de decisiones.Me invitaron a una piñata y dos o tres días antes mi mamá se presentó con una caja enorme. Estaba todavía sin envolver, y tenía nada más ni nada menos que tres pelucas de la Barbie, de esas que parecían un gorro de baño y que se adaptaban perfecto a nuestras cabezas.¡Aquello era un tesoro! Le dije a mi mamá que yo las quería para mí, a lo que me respondió: “tú decides. Si vas a la piñata tienes que llevárselas de regalo a Fulanita. Si no, no vas a la piñata y te las quedas”.Demasiado para tan poca...