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Luli Delgado

¿Te acuerdas?, por Luli Delgado
103b, Luli Delgado

¿Te acuerdas?, por Luli Delgado

Nos empezamos a acordar de cosas desde antes de que nos demos cuenta de que somos gente, y también sin que nos demos cuenta se nos comienza a evaporar lo que sabemos que sabemos, y entonces nos asusta, porque lo que ha estado ahí de toda la vida, de repente no está. -“¿Cómo era que se llamaba?” - “¡Sí!, aquel que era actor y ahora dirige películas…es que lo tengo en la punta de la lengua”. -“¿Clint Eastwood?” -“¡Ese mismo! A mí el nombre que me venía era Clinton, pero claro, yo sabía que ese no era”. Difícil es cuando la memoria te falla in situ, como por ejemplo cuando te encuentras con alguien y no te acuerdas cómo es que se llama, o llegas a la farmacia y se te borra el nombre del remedio que fuiste a buscar. O cuando esperas pacientemente a que alguien termine de hablar ...
Cachivaches, por Luli Delgado
102b, Luli Delgado

Cachivaches, por Luli Delgado

Parece que es desde y va a ser para siempre que aparezca quien invente inutilidades y quienes les hagamos el juego.Recuerdo en Cien años de soledad, cuando llegaron Melquíades y los gitanos a Macondo con el mismísimo hielo, imanes, dentaduras postizas, una máquina de pegar botones y bajar la fiebre, un jarabe para hacerse invisible, y por ahí sigue la lista.Y a su vez, las visitas de Melquíades me recordaban la de los conquistadores españoles, cuando traían espejitos y cuentas de colores a los indios, a cambio de pepitas de oro.En nuestros días, con su eterna cara de “yo no fui” y su aparente dificultad de comprensión, los chinos se han ido colando poco a poco por las ramas, y una y otra vez pasa que cuando nos venimos a enterar ya es demasiado tarde.Recuerdo cuando made in China era sinón...
Sabiduría en gotas, por Luli Delgado
101b, Luli Delgado

Sabiduría en gotas, por Luli Delgado

Antes, cuando ni imaginábamos la avalancha de tecnología que nos esperaba, en muchas oficinas había debajo de los vidrios de los escritorios estampitas decoradas cargadas de, diríamos, gotas de sabiduría. En su gran mayoría eran anónimas y llenas de lugares comunes, de manera que en poco tiempo pasaban a ser parte del decorado y más nadie les hacía caso. Con la red a disposición de todos, esos pensamientos sabios y contundentes, tipo “el dinero no hace la felicidad” fueron encontrando un espacio cada vez mayor, al que se siguieron las cadenas de oración, esas que si uno interrumpe le caen las siete plagas, las recolecciones de firmas (me tienen que creer: el otro día me llegó una para la detención de Putin), y a lo que vamos, la fulana sabiduría ahora con la firma de autores famosos,...
La cotorrita nerviosa, por Luli Delgado
97b, Luli Delgado

La cotorrita nerviosa, por Luli Delgado

ler em portuguêsDe Instagram saqué esta semana un video de una conversación entre una cotorrita y un perro.Antes de seguir leyendo, les pido que por favor lo vean.¿Ya? Es evidente que el discurso del pajarraco no fue improvisado. Cuando llegó a hablar con el perro ya tenía rato rumiándolo, y, como suele suceder, mientras más vueltas, más nervios.Después llega y arremete contra el perro y lo tupe con sus angustias, y el perro al principio le hace caso, pero después se aburre.La cotorrita trata de involucrarlo: “tú no cabes dentro de un gato”, pero sin mucho resultado. Por último el perro le da la espalda y la deja con su tragedia.Yo todavía me estoy riendo, pero es quizás porque la música me suena familiar.Veamos. La cantidad de monstruos que nos cabe en la cabeza es ilimitada, y cuando se ...
Cazar con gato, por Luli Delgado
82b, Luli Delgado

Cazar con gato, por Luli Delgado

ler em português   Una de las expresiones que aprendí durante mis años en el Brasil fue: “el que no tiene perro caza con gato”. Desde la primera vez que la oí no solamente me pareció divertida, sino muy representativa de la idiosincrasia verde amarilla.Y creo además que una de las razones por la que me adapté a ese país tan rápido, y tan a gusto, fue porque de alguna manera los venezolanos tenemos una manera de ser parecida: no nos petrificamos frente a los problemas, le damos la vuelta y seguimos adelante.Más adelante, frecuentando ambientes más sofisticados, descubrí que a esa manera de ser se le conoce como “capacidad de reinvención”, que en el fondo viene a ser lo mismo.Por ejemplo, argumentar falta de dinero para no hacer algo. ¡Impensable! Hay que buscarse la manera, que de alguna fo...
El Niño Jesús, por Luli Delgado
79a, Luli Delgado

El Niño Jesús, por Luli Delgado

ler em português   Anoche, pequeñito e indefenso, así como nacemos todos, llegó el bebé Dios a reiterarnos que no estamos tan desasistidos como a veces puede parecernos.Cada vez que nace un bebé, no importa en qué condiciones, trae consigo la alegría y la fuerza de la vida. ¿Cuántas esperas indeseadas no se borraron con la llegada de un nuevo ser? ¿Cuántas cosas no se perdonaron, cuántas esperanzas no se dibujaron en los corazones? ¿Cuánta ternura no se produjo como por encanto?Y si eso nos pasa con cualquier bebé que nace, cómo no habría de ser nada menos que con el hijo de Dios?.El Dios de nuestros padres, el que nos enseñaron a amar y a venerar, el que nos trajo cada año los regalos y al que adornamos con ovejitas de algodón y estrellas de aluminio, ese mismo niñito de yeso que año tras...
Saporrabúos, por Luli Delgado
72b, Luli Delgado

Saporrabúos, por Luli Delgado

Para poder escribir está crónica tuve que empezar por averiguar con mi tío Alfonso si el término “saporrabúo” era coriano o paraguanero, los dos orígenes de mi rama materna. Concluimos que era paraguanero. En Fin.Para quienes no lo conozcan, un “saporrabúo” es una persona que cree que sabe más que todo el mundo, y que, arrogante, ve al resto de la humanidad con desdeño. Un sapo con rabo, pues.A ver. En el colegio de mi hija se organizó una vez una jornada de trueque, con el objetivo de dar a conocer la primera manera conocida de hacer comercio. Se dividió a la clase en grupos y a cada uno se le asignó un oficio: talabartero, carpintero, herrero y por ahí siguió la lista.No viene al caso el resultado, pero en cambio me puso y todavía me pone a pensar sobre qué oficio conocemos verdaderament...
Si te cuento, por Luli Delgado
69b, Luli Delgado

Si te cuento, por Luli Delgado

Resulta que a todos nos pasan cosas y generalmente queremos contarlas, pero en ese proceso nuestro relato puede tropezarse con varias situaciones.Veamos algunas:Muchas veces no hace falta ir hasta el final o hacerse de explicaciones exhaustivas, para que nuestro interlocutor sepa de lo que estamos hablando. ¿Nos damos cuenta, o ni nos pasa por la cabeza?Cuando eso sucede, a menudo la paciencia del que oye se agota y resuelve rematar la frase con su propia versión. Es muy fastidioso para quien, entusiasmado, hubiera preferido llegar hasta el final.Pero lo contrario también puede resultar insufrible y es bastante más usual en personas con las que no nos podemos dar los lujos de la confianza. No hay nada peor que alguien que se empeña en contar con detalles y detalles una historia que desde l...
Fechas memorables, por Luli Delgado
65a, Luli Delgado

Fechas memorables, por Luli Delgado

Puntualísimo, el sol sale todas las mañanas, pero nuestros ancestros resolvieron bautizar cada día con un nombre diferente, y después agruparlos por días, meses y años.Ahí se ganó o se perdió una batalla, nació un bebé que más adelante resultó clave para la Historia, se murió alguien difícil de olvidar, hubo un invento, una conquista, y entonces surgió la convención de declarar algunas fechas dignas de recuerdo especial.Se me ocurre que las fechas son como las estrellas. Hay las de primera magnitud, de las que buena parte de la humanidad se acuerda, pero también están las que son más locales y brillan menos, las cuales generalmente terminan heredadas por las calles de cada comunidad, casi siempre transitadas más adelante por generaciones que no saben qué fue lo que pasó, pero que igual las...
A su servicio, por Luli Delgado
61a, Luli Delgado

A su servicio, por Luli Delgado

 Si repasamos todas las profesiones posibles, invariablemente nos vamos a encontrar con que, sin el contexto humano, éstas ni serían ni necesarias ni por fin tendrían sentido.Cuando educamos, curamos, informamos, fabricamos muebles o cosemos ropa, no hacemos otra cosa que servir a los demás. Y esos “demás” son, queramos o no, nuestra razón de base para lo que sea que hagamos de nuestra vida, nuestro requisito sine qua non.Podemos servir como cualquier cosa dependiendo de la profesión que cada uno haya escogido, pero de allí a servir en el sentido de ser verdaderamente útiles, puede haber una diferencia que a veces llega a ser enorme.Y nos demos cuenta o no, participamos de una incuestionable e ininterrumpida interdependencia. A todos nos crece el pelo, necesitamos zapatos nuevos, o desde h...
Bastidores de los famosos, por Luli Delgado
51a, Luli Delgado

Bastidores de los famosos, por Luli Delgado

Nada nuevo bajo el sol, siempre hay alguien que nació en cuna especial, o se le ocurrió algo, o hizo una carrera brillante, o practicó una disciplina con más empeño, o por último tuvo mejor suerte. Y fue así, como por unas o por otras, atravesó la calle de los comunes y se volvió famoso.Los que nos quedamos en la acera de enfrente, construimos a partir de ellos nuestra propia constelación, derivada en línea directa de la manera de vivir de cada quien. Y nos cuentan y vemos tanto, que parece que hasta los conocemos.Y así, desde nuestra humilde y anónima condición de mortales,  les seguimos la trayectoria, tal vez en la vana esperanza de que acabemos por identificar algo en común, aunque sea cuando no están en pleno ejercicio de su condición de paradigmas.Si a todos nos duelen las muelas, am...
Benshis y explicadores, por Luli Delgado
39a, Luli Delgado

Benshis y explicadores, por Luli Delgado

La semana pasada, comentando mi trabajo sobre el primer filme sonoro, mi amigo Kaizô me escribió:“ No sé si sabías, pero en el Japón el cine mudo, no era tan mudo”.La verdad no, no tenía la menor idea, así que gracias a un link que me mandó comencé a halar el hilito.Resulta que a comienzos del siglo XX, los índices de analfabetismo eran altísimos, con lo cual surgió en Japón la figura del benshi, una persona encargada de leer los carteles de las películas y de paso explicarle a los espectadores detalles de la trama, o mejor, adaptar la historia al mundo oriental.A pesar de que el benshi veía las películas con antecedencia, a veces improvisaba sobre la marcha, y su importancia era tal que en la década de los ‘20 existían más de seis mil ochocientos, de los cuales poco más o menos ciento cin...