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Luli Delgado

Ahora vamos a rodar – Luli Delgado
25a, Luli Delgado

Ahora vamos a rodar – Luli Delgado

Ya hemos visto cómo son importantes los puntos de giro y los diálogos en un buen guión de cine. Pasemos ahora a la parte de la producción en sí: una coreografía inimaginable y fantástica. Dependiendo del presupuesto disponible, puede haber variaciones de set a set, unas mega producciones, o producciones “estiradas centavo a centavo”, o diferencias en el número de semanas, pero las reglas del juego son básicamente las mismas. Recuerdo un amigo que necesitaba que parte de su película fuera filmada en Nueva York. Pues allá se fueron, después de haber obtenidos todos los permisos habidos y por haber, y con el mínimo indispensable del equipo. Cuando llegaron allá supieron que Madonna estaba filmando un clip por aquellos mismos días. Un clip de minutos, frente a un largometraje, y si...
Diálogos – Luli Delgado
24a, Luli Delgado

Diálogos – Luli Delgado

En nuestra entrega pasada hablamos sobre los puntos de giro, en general, y ya más específicamente de la suprema importancia del primero para garantizar la atracción inicial del espectador. De esta vez vamos a entrar en los diálogos, pero antes de comenzar, dos aclaratorias: Las entregas anteriores de la serie Secuencia, están a disposición en el archivo del site. Basta buscar Luli Delgado. Esta entrega les puede parecer mucho más extensa que las anteriores. Esto se debe a que vamos a transcribir algunos diálogos, todos escritos en formato de guión, lo cual suele ocupar más espacio. Además, antes de toda escena, viene la información de si es exterior o interior, locación y si es día o noche. Esta información generalmente viene en letras mayúsculas Por ejemplo, INTERIOR – SALA DE JUZGAD...
De cuando íbamos al cine – Luli Delgado
21a, Luli Delgado

De cuando íbamos al cine – Luli Delgado

Por unas y por otras, vamos poco al cine, o tal vez no volveremos más, pero cuando íbamos era más o menos así: comprábamos un ticket, por un afiche que nos llamó la atención, el nombre conocido de alguien del elenco, la recomendación de un crítico, o por simple intuición, que a veces también era el caso. Ese ticket nos llevaba a un cuarto sin ventanas, donde había dispuestas butacas en hileras, todas viendo en dirección a una gran pared blanca. Al fondo, casi imperceptible, había una hendija muy pequeña que cuando se apagaban las luces dejaba fluir la razón de ser de nuestra presencia en aquel lugar cerrado y en tinieblas. Pulgarcito tiene maquilladora, Peter Pan usa dublé en las escenas con el Capitán Garfio, y a los enanitos los seleccionaron por casting Fue desde siempre  así y ...
El champú de Kavanayén
20a, Luli Delgado

El champú de Kavanayén

Salimos en la madrugada desde Ciudad Bolívar con destino a la Gran Sabana.Parte del trayecto había que hacerlo por tierra, o por un tierrero, que queda mejor explicado.Después de brincar en el Jeep por horas y horas, por fin ya casi de noche llegamos a Kavanayén, exhaustos del viaje, y con tierra literalmente hasta en las pestañas.Hacía un frío que pelaba y nos fuimos a refugiar en la misión de los capuchinos, de manera de poder descansar y seguir camino al día siguiente. Hasta ahí todo en orden, hasta que tocó abrir la regadera.Salía un chorrito mísero y de paso helado. Yo recuerdo habérmelo quedado viendo mientras pensaba: “¿y ahora qué hago?” Debe haber sido por pocos segundos, pero en momentos así parece una eternidad.De repente, y claro que sin pensarlo dos veces, abrí el frasco de ch...
Azul desteñido – Luli Delgado
19a, Luli Delgado

Azul desteñido – Luli Delgado

Me contaba una amiga brasileña que en el pueblo de su juventud las muchachas casaderas pasaban la semana cosiéndose el vestido que irían a lucir el domingo a la hora de la Misa, y después en la plaza frente a la iglesia. La intención del vestido semanal no era tanta para lucirle a los eventuales pretendientes, sino a las otras muchachas, y, sobre todo, a las posibles suegras, que eran por último quienes les darían el visto bueno. Se trataba del santo y seña con el que por generaciones la gente “bien” de su pueblo se reconocía, escogía y preservaba para las que venían atrás. Resulta que ahora que tenemos una plaza virtual donde proyectarnos hacia donde nos parezca, continuamos presos a la misma noria, una noria ciberespacial, pero noria a final de cuentas. En las redes, procuram...
Fotos – Luli Delgado
18a, Luli Delgado

Fotos – Luli Delgado

Uno casi nunca llega desarmado a una foto. Su sola mención, así sea para sacarnos el pasaporte, automáticamente nos pone en guardia y sacamos como podemos nuestra mejor cara, nuestro lado más aventajado. La convención universal es la de sonreír, mostrar cara de felicidad, actitud divertida, o pose de victoria absoluta. También existe la mirada soñadora en aslgunas mujeres y la serie a más no poder de algunos varones,  pero como quiera que sea, es algo que aprendemos desde nuestra más remota infancia. Nadie le toma una foto a un bebé en plena pataleta, o después, más grandecito, cuando lo expulsan del colegio. Tampoco es muy aceptado eso de fotos de velorios, o desavenencias de familia. Los malos ratos, acuerdo casi general, no merecen esa distinción. Que se conformen con las notas qu...
Un pedacito de ti – Luli Delgado
Luli Delgado, 14a

Un pedacito de ti – Luli Delgado

No creo que hay mucho qué polemizar en cuanto a que nuestros motores primarios, sal y azúcar de nuestras vidas, son los afectos, que mientras más se cultiven y más haya, pues tanto mejor.Ahora bien, si por unas o por otras no siempre están al alcance de nuestra mano, nos armamos de una batería de sucedáneos que nos refuerzan los recursos de la memoria. La lista es infinita y viene rodando desde tiempos inmemorables.Los caballeros de las Cruzadas se iban al buscar el Santo Grial con el pañuelito de las mujeres de sus vidas apretado contra el pecho, y, de preferencia, con un mechón de su larga cabellera. Una cinta, un relicario, les servían de amuletos amorosos para, a pesar de las distancias, mantenerse algo de sus afectos ahora remotos.Esta costumbre, si bien se ha modernizado, en esencia ...
Memoria malcriada – Luli Delgado
Luli Delgado, 11 c

Memoria malcriada – Luli Delgado

Se me ocurre que a veces nuestra memoria, o por lo menos la mía, es como una hija ingrata, que uno educa, alimenta con los mejores nutrientes, ejercita, quiere y cuida como nada, y de buenas a primeras agarra una perrera, se encabrita y me abandona.No hay nada que me fastidie más que cuando en medio de una frase, o en el proceso de acordarme de un evento, de buenas a primeras se me tranca el serrucho y me falta una pieza.Me resulta desesperante, porque sé que sí lo tengo en la memoria, aunque en ese momento no lo logre ubicar. ¿Cómo era que se llamaba? ¿A quién es que se me parece? ¿Dónde fue que me dijo? ¿Cómo era que se llamaba?, ¿a quién es que me parece?, ¿Dónde fue que me dijo? No poderme acordar inmediatamente y emprender una angustiosa e incansable búsqueda, son una misma c...
La última frontera – Luli Delgado
17a, Luli Delgado

La última frontera – Luli Delgado

A los más jóvenes que nosotros sería necesario explicarles cuáles eran las reglas del juego de nuestra infancia. Probablemente comenzaríamos con: “tú ni soñabas con nacer, pero…”. Pues bien, después de regresar del horario de la tarde del colegio, llegábamos a hacer la tarea lo más rápido posible, para podernos ir a jugar con los amigos de la cuadra. Había niños que preferían meterse directamente en la televisión, y entonces veían Meteoro, Camioneros, El Zorro, El llanero solitario, Hechizada, Viaje al fondo del mar, y para los más grandecitos se ofrecían programas como “Un paso al más allá”, que a mí no me dejaban ver, Combate y Viaje a las estrellas, todos imperdibles. Viaje a las estrellas empezaba con una voz que decía: “el espacio, la última frontera”. Aquello era lo máximo. ...
¿Qué quieres de mí? – Luli Delgado
Luli Delgado, 16a

¿Qué quieres de mí? – Luli Delgado

¿Qué esperan las los hombres de sus mujeres? Pregunta de toda la vida... Esta semana registrando las redes, me encontré con un grabado alemán datado de 1525, cuyo autor, el artista alemán Anton Woensam, (1493-1541), tituló ¨la mujer sabia”, el cual se explica por sí mismo. Veamos. Traducción En resumen, una mujer sabia debe conocer la diferencia entre el bien y el mal, ser humilde, no chismorrear, ser fiel, realizar buenas obras y ser firme en su honor. Fue realizado pocos años después del cisma luterano de 1517, lo que resulta muy interesante si lo comparamos con lo que era el catolicismo de la época: persecuciones, el Santo Oficio y la caza de brujas, conventos para las mancilladas, y por ahí sigue. Puesta a escoger, sin duda yo hubiera optado por el luteranismo, bastante ...
Consejos de mayores – Luli Delgado
Luli Delgado, 15a

Consejos de mayores – Luli Delgado

Decía mi mamá que siendo una niña, su tío Carlos, al reprenderla por haber dicho una inconveniencia, le había enfatizado categórico: “mijita, si no tiene nada agradable qué decir, cállese la boca”. Fue así como ella aprendió a morderse la lengua, y más adelante trató de enseñarnos a mordérnosla a nosotros. Digo trató, porque a veces las inconveniencias se salen sin darnos cuenta, o peor, dándonos cuenta, pero sin que nos importe, lo que las hace aún más venenosas. En fin. Otra señora, a quien conocí poco, aseguraba que a Dios se le había pasado por alto el décimo primer mandamiento: “No estorbarás”. Sabia señora, porque la verdad es que el que estorba poco siempre es bienvenido. Aprender el sutil arte de no estorbar, aunque supremamente difícil, marca una diferencia significati...
El día en que me comenzó a gustar el amarillo – Luli Delgado
13a, Luli Delgado

El día en que me comenzó a gustar el amarillo – Luli Delgado

Aquí voy con otra de mis locuras, que comparto con ustedes aprovechando que estamos en confianza. Resulta que parece ser que lo que tengo es sinestesia, y de ahí mi asociación de números y colores. Vamos con los colores primero. Habría que averiguar mejor.Durante los primeros días de la pandemia, cuando pegada a las noticias, aprendiendo a usar máscaras y lavando todo con cloro, no me quedó otro espacio que no fuera para jugar. Me dio por los rompecabezas, y ahí fue que descubrí, o mejor reivindiqué, el color amarillo. Primero me acordé de que era bonito, después que combinaba bien con el rojo, y por último caí en la tentación de declararlo mi favorito.Pero no pudimos, el rojo siguió en la delantera, y el amarillo, que no se dio por vencido, siguió colándose por los palos, y como si nada, ...