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Rafael Victorino Muñoz

Castillos de naipes,<br/> por Victorino Muñoz
198c, Rafael Victorino Muñoz

Castillos de naipes,
por Victorino Muñoz

Las relaciones humanas se construyen igual que los castillos de naipes. Como se sabe, para que un naipe se sostenga, es necesario que inclinarlo un poco y luego recostar otro, a manera de un triángulo. Uno se apoya en su par. Así, en una relación con alguien que nos interesa, sea pareja, amigo, compañero de trabajo, familia, perro o gato, ante una actitud o acción que no nos resulta grata, uno coloca su naipe de la paciencia, la tolerancia o el afecto puro y simple. Y así se va sumando, con cada cosa que pasa, cada vivencia, una pareja de cartas, donde uno sostiene al otro, como dijimos; armamos una base, luego un primer piso, y se va ascendiendo, tan alto como se pueda o quiera, y como la vida y la circunstancia permitan. Sabemos que no hay nada bueno que no traiga algo malo ni n...
Aprender el silencio,<br/> por Victorino Muñoz
197b, Rafael Victorino Muñoz

Aprender el silencio,
por Victorino Muñoz

La habilidad de darnos cuenta de que estamos siendo latosos al hablar es un privilegio concedido a pocos, por lo que he podido ver a lo largo de mi vida. Por más que uno bostece y voltee para otro lado, el latoso no se da por aludido y sigue en su cháchara.La forma de practicar la conversación hoy día prueba que lo importante es hablar; pero ser escuchado o comprendido ya resulta secundario. Aquello del buen hablante y el buen oyente es letra muerta, clasecita de escuela olvidada junto con todo lo demás.Por otra parte, el derecho de palabra ya no se pide, se arrebata. Nos atropellamos para decir lo nuestro, sin escuchar; como si tuviéramos dos bocas y solo una oreja, cuando resulta que la cosa es al revés.Y el que más grita es quien lleva la voz cantante. Los tímidos estamos condenados a e...
Maestro de la luz,<br/> por Victorino Muñoz
196d, Rafael Victorino Muñoz

Maestro de la luz,
por Victorino Muñoz

En las redes sociales se dicen muchas tonterías; y yo me incluyo, sin golpes de pecho, porque también le meto a la guachafita. Pero, de tarde en tarde, a veces uno se encuentra con alguna cosa que te mueve a pensar un poco más. Aunque la frase sonaba un poco cursi, decía algo así como que uno debía demostrar que se sentía orgulloso de sus amigos, o que debía presumir de sus amigos. Y pues, sí, se da el caso de que yo presumo de algunos a quienes considero personas muy talentosas. Tal es lo que ocurre con mi compadre Geczaín Tovar Andueza, fotógrafo bueno donde los haya. Para mí, el mejor de Valencia y uno de los mejores de Venezuela. Para quien no lo conoce, Geczaín es (creo que hasta ahora) el único venezolano que ha ganado el prestigioso premio de National Geographic. Pero no es...
Reunionitis,<br/> por Victorino Muñoz
195d, Rafael Victorino Muñoz

Reunionitis,
por Victorino Muñoz

El síndrome de la reunionitis es una epidemia, una pandemia más bien. Es de las enfermedades más graves de las sociedades modernas. La padecen por igual las organizaciones públicas o privadas, llámense empresas, instituciones o entes no gubernamentales. Particularmente afecta a las que tienen de tres miembros en adelante. El principal síntoma consiste en convocar reuniones en casi todo momento y a cualquier hora. Claro, hay reuniones anunciadas y otras no tanto, pero todas son igualmente latosas. Las reuniones pueden ser convocadas por cualquier motivo, desde un cumpleaños hasta la remodelación de la oficina, pasando por una quiebra, que es un asunto más grave: la reunión definitiva, la de la despedida. Y la reunionitis persiste, pese a que ya se ha comprobado científicamente que ...
No es Irene, soy yo,<br/> por Victorino Muñoz
194d, Rafael Victorino Muñoz

No es Irene, soy yo,
por Victorino Muñoz

Los años son, pues, mi mordaza, oh mujer.Sé demasiado, me convierto en mi saber…Silvio RodríguezMás que la canción, ese fragmento de la canción Con diez años de menos de Silvio Rodríguez, es lo que más ha venido a mi mente mientras leía el libro de Irene Vallejo El infinito en un junco. Y no porque tengan alguna relación en cuanto a tema.De hecho, ambos, libro y canción, abordan asuntos disímiles. Es mi mente, mi experiencia o mi edad como lector los que establecen la relación. La cuestión es que, antes de leerlo, el texto de Irene Vallejo me causaba no poca curiosidad e interés, hasta el punto de que lo busqué y encontré. Pero…El libro en sí no tiene nada de malo. Tal vez todo lo contrario, diría yo, si no fuera quien soy. Es que mientras lo leía me encontraba con muchas cosas que ya sabí...
¿Nada nuevo?,<br/> por Victorino Muñoz
193c, Rafael Victorino Muñoz

¿Nada nuevo?,
por Victorino Muñoz

Se asegura que la frase que da título a esta nota la enunció Salomón, según  se lee en Eclesiastés 1: 9: “Lo que fue, eso será, y lo que se hizo, eso se hará; no hay nada nuevo bajo el sol”. Esto ocurrió más o menos hacia el siglo X a. C. O sea, hará cosa de unos 3000 años.Sin embargo, me parece que de ese tiempo a estas fechas ha pasado mucha agua bajo el puente y hay unas cuantas cosas que no había antes, tales como las neveras, los aviones, la computadora con que escribo, el sistema de interconexión gracias al cual yo enviaré esta nota a la redacción de Atril Press y gracias al cual ustedes leerán; tampoco existía Atril Press, ni existía yo ni existía usted, amable lector, y más…No faltará quienes refutarán argumentando que, pues, las neveras son una variación de lo que ya ocurre en la ...
Manual del distraído,<br/> por Victorino Muñoz
192c, Rafael Victorino Muñoz

Manual del distraído,
por Victorino Muñoz

Llegada cierta edad nuestra vida es algo más o menos así:Entras al baño con intención de cepillarte los dientes.Enciendes la luz, ves que la bombilla parpadea un poco.Apagas y vuelves a encender.Ahora sí, todo bien.No, sigue parpadeando. Hay que cambiarla.Pero te miras en el espejo y ves algo sucio en la cara. ¿Serás tú o el espejo?Te lavas, te secas; decides que la toalla está muy sucia y es mejor lavarla.Llevas la toalla a la cesta de ropa sucia.Piensas que ya no tienes jabón para lavar.Apagas la luz y sales del baño.Llegas a la cocina y te quedas preguntándote: ¿será que yo me cepillé los dientes?Te pasas la lengua, regresas al baño a ver si el cepillo está mojado, etc.Así nos pasamos la vida, pensando en una cosa que tenemos que hacer y olvidando las que estábamos haciendo.Estamos como...
El tornillo faltante,<br/> por Victorino Muñoz
191c, Rafael Victorino Muñoz

El tornillo faltante,
por Victorino Muñoz

Tal vez no se te perdió un tornillo, tal vez es que te sobran tuercas. Pero si te faltan piezas, no te preocupes, no te darás cuenta ni de una cosa ni de la otra.Los tornillos tienen la mala costumbre de saltar de las manos justo en el momento en que los estamos atornillando. Tienen síndrome de oposicionismo desafiante.Cuando caen al piso, si escuchamos que rebotó hacia la izquierda, lo más seguro es que esté a la derecha, o debajo de nosotros. En todo caso, busque bien, barra el piso y resígnese; el tornillo no quiere ser encontrado.Y es que los tornillos conocen trucos de magia: ahora me ves, ahora ya no. Anda a la ferretería corriendo antes de que cierren.La posibilidad de que un tornillo se pierda es directamente proporcional a la posibilidad de que no tengamos otro igual para reemplaz...
Mi amigo Gabriel,<br/> por Victorino Muñoz
190c, Rafael Victorino Muñoz

Mi amigo Gabriel,
por Victorino Muñoz

Cuando uno está muchacho piensa mucha tontería. Y tal era mi caso: primero me dio por querer estar y que en una banda de rock. Ya me veía en aquellos escenarios, contemplando desde la tarima un mar de gente… Aunque no sé si primero fue lo de querer ser una estrella del baloncesto. Sea como sea, al final me dio fue por otro lado y me puse a estudiar letras y a tratar de ser yo también escritor. Y claro, me imaginaba cosas como que me hacían entrevistas, me pedían autógrafos, conocía a grandes autores, etc. Para esa época ya había leído algunos libros y tenía, como todo el mundo, mis favoritos. He aquí que más de 35 años después la única cosa que ha resultado ser real de todas esas imaginaciones de muchacho ha sido conocer a escritores importantes, escritores de verdad. He podido...
El peor invento,<br/> por Victorino Muñoz
189c, Rafael Victorino Muñoz

El peor invento,
por Victorino Muñoz

No estoy seguro de cuál sea el mejor invento del hombre. Posiblemente todo dependerá del área de conocimiento de quien dé la respuesta. Tampoco sé cuál es el peor. Pero tengo tres firmes candidatos: el revólver, el cigarrillo y el claxon, bocina o corneta del carro, como se le llama acá en Venezuela.Con respecto al último de los mencionados, se dice que tal dispositivo fue patentado por el alemán Robert Bosch; y hace poco, en 2021, cumplió cien años de haber salido al mercado. Lo que me da a entender que antes de 1920 el mundo era, si no un mejor lugar, por lo menos más silencioso.En principio el claxon utilizaba un sistema similar a los órganos de viento. Posteriormente se han introducido cambios (no podría llamarlos mejoras). Se supone que la razón de su invención era alertar de un pelig...
Profesor de pasillo,<br/> por Victorino Muñoz
188c, Rafael Victorino Muñoz

Profesor de pasillo,
por Victorino Muñoz

A lo largo de mi vida como docente, he conocido a diversos tipos de colegas. Con algunos me he llevado bien y con otros… trato de no llevarme siquiera. En este grupo entran esos a los que llamo profesores de pasillo, que son personajes al parecer muy queridos por muchos, mas no por mí. El profesor de pasillo es un caballero (por alguna razón que no busco comprender nunca he visto a una dama en tales menesteres), de aspecto un tanto desaliñado. Su apelativo se debe al hecho de que suele permanecer más horas fuera del aula, que dentro de esta última. Al llegar a la institución universitaria, el profesor de pasillo suele detenerse a hablar con casi todos; con casi todos se chancea. Conoce el nombre del vigilante de la puerta principal. Lo saluda, le da la mano. Intercambian impresiones ...
Óleo de banana con cinta,<br/> por Victorino Muñoz
187d, Rafael Victorino Muñoz

Óleo de banana con cinta,
por Victorino Muñoz

No era una banana cualquiera. Había sido traída especialmente en avión desde Colombia, con un boleto de primera clase. Fue seleccionada en un riguroso proceso, entre un millón de bananas en un bananal. Cuando la cortaron de la planta y la embarcaron, todavía estaba un poco verde. Pero se había calculado que llegaría en el tiempo justo, para que tuviera el tono perfecto de amarillo con pinticas negras. Más que una banana, era la idea platónica de la banana. Lo mismo para la cinta adhesiva. Fue también escogida cuidadosa y concienzudamente. El artista primero probó con distintos tipos. Había muchas opciones: cintas rugosas, otras metalizadas, como las que usan en las películas para cubrir la boca de los secuestrados. Pero al final el gran maestro encontró que aquella lisa y oscura e...