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Getulio Bastardo

Comunicación,<br/> por Getulio Bastardo
113b, Getulio Bastardo

Comunicación,
por Getulio Bastardo

En el artículo anterior, titulado ¿Amigos?, utilicé dos conceptos, el de relaciones complementarias y de relaciones simétricas, que ahora voy a tratar de aclarar. En la comunicación o interacción entre personas además del lenguaje oral y escrito, también se considera el lenguaje no verbal. Esta forma de comunicación incluye muchos elementos, entre otros, el contexto donde se produce la comunicación verbal, los silencios, las miradas, los gestos, las palabras, el tono e inflexión de la voz, la postura, los vestidos, el arreglo personal, los movimientos y las reacciones corporales en general. Además, en la comunicación humana se considera el contenido y el proceso. El contenido es de lo que se habla y el proceso, es todo lo que ocurre durante la conversación. Mediante el pr...
Acoso II, por Getulio Bastardo
101c, Getulio Bastardo

Acoso II, por Getulio Bastardo

Otro de los giros del acoso o maltrato familiar es la “sobre protección”, y digo acoso porque hacen sufrir, no al niño precisamente sino al adulto. Al criar niños con muchos cuidados o excesiva protección, estos resultan adultos temerosos e incapaces de enfrentar por sí solos las exigencias de la vida diaria.Al niño sobre protegido no se le permite el accionar de niño, no se le deja ser niño; sus padres siempre están allí́ para resolver sus dificultades; y no solo están allí́ para solucionar sus problemas actuales, sino que se anticipan al “peligro”, y quieren resolverles el futuro de una vez. Ese es un niño que no va desarrollar las herramientas básicas para transitar la vida de adulto, ni siquiera biológicamente, porque, es tanto el cuidado, que no desarrollan anticuerpos para defenders...
Acoso, por Getulio Bastardo
99c, Getulio Bastardo

Acoso, por Getulio Bastardo

El acoso, llamado ahora bullying por todo el mundo, comienza en la casa. El maltrato psicológico de que son objeto los niños en su hogar tiene muchas variantes y de las que más me llaman la atención son las exigencias académicas cuando se convierten en acoso, y el lenguaje usado “contra ellos”. Por supuesto que los padres deben inculcar en los niños responsabilidad, cumplimiento del deber, buenos hábitos de alimentación, sueño, lectura y actividad física, entre los más importantes, pero educarlos no es una patente de corso para obligarlos a hacer cosas más allá de sus capacidades físicas o intelectuales. Exigirles logros académicos es parte de la obligación como padres formadores, pero pedirles la máxima nota cuando no es posible genera mucha ansiedad o estrés. Conozco...
La escapada, por Getulio Bastardo
91c, Getulio Bastardo

La escapada, por Getulio Bastardo

Tenía que salir de la ciudad, no podía exponerse en ese pequeño pueblo donde todo el mundo se conoce. Él, dirigente gremial con ínfulas de político de alto vuelo, estaba para cosas mayores, llamado para ser grande. Necesitaba desarrollarse, se decía.Estaba pasando por un momento sentimental complejo. Su pareja actual (no le gustaba decir o que le dijeran esposa, porque eso sonaba a prisión a encadenamiento, a ataduras) y él tenían problemas.En realidad nunca o casi nunca habían tenido buenos momentos. Se casó por la necesidad del apoyo económico y político que le brindaba la familia de ella, especialmente el padre, fundador y líder del partido que le apoyaba en la región; así podía dedicarse a la política sin preocupaciones económicas.Ahora se había enamorado de verdad, según pensaba, y ne...
Mitomanía, por Getulio Bastardo
85b, Getulio Bastardo

Mitomanía, por Getulio Bastardo

Eran los años setenta y cursábamos el post grado. Los sábados teníamos revisiones bibliográficas. Ese sábado coincidimos en la entrada del hospital, un compañero muy vistoso, conversador, espontáneo, alegre, espléndido, cuando íbamos a su casa, se deshacía en atenciones, buenos vinos y mejor güisqui, así como pasa palos y quesos importados, pero ese día al no más verme me espetó: “se me fue el socio de la tienda de Margarita y se llevó quinientos mil bolívares”. “Uf, qué vaina” respondí “y ¿qué piensas hacer?”- “nada. Esa plata la perdí”Otro día me dijo que le habían decomisado en la frontera con Colombia en el estado Apure veinte mil vaquillas que estaba trasladando, pero la Guardia Nacional no entendió que era solo un traslado de una hacienda a otra, no un contrabando.También tenía una h...
Se colocó brava, por Getulio Bastardo
104c, Getulio Bastardo

Se colocó brava, por Getulio Bastardo

Yo no sé cuándo, ni quién le dijo a algunas personas, cuando eran estudiantes de primaria o secundaria, supongo, que “poner” era una mala palabra. Lo digo porque la gente, alguna gente ahora, se empeña en usar el verbo “colocar” en vez de “poner” en cualquier circunstancia, oración o discurso, sin importar el contexto o la idea que se quiera expresar. Lo importante es no decir ni escribir “poner”. Ese exabrupto lo están inculcando desde los primeros años de escolaridad y prueba de ello es el título de este escrito que corresponde a una niña de segundo grado de educación primaria que al llegar a casa le comentó a la mamá que los niños hicieron mucho desorden y por eso “la maestra se colocó brava”.¿lo puedes creer?El ejemplo anterior es de una niña de 8 años, pero el siguient...
Pistola de papelillo, por Getulio Bastardo
103b, Getulio Bastardo

Pistola de papelillo, por Getulio Bastardo

Antes, en Venezuela los billetes de cien bolívares eran los de más alta denominación. Eran de color marrón, y quien tenía un “marrón“ en su cartera tenía poder.Se acercaba la navidad, la familia era muy pobre, de allí que esa fiesta que se acostumbra para esas fechas estaba negada. No había niño Jesús, San Nicolás, menos; este ni se conocía y los Reyes Magos tampoco llegaban.Pero los niños siempre sueñan con juguetes en cualquier momento. Él soñaba con una pistola de papelillo. Eran pistolas con un cilindro que giraba y se cargaban con una cinta de detonantes. Las pistolas no costaban más de 5 bolívares y las cintas de cien detonantes un real (Bs 0,50).Era el mejor implemento para jugar “caman”, que era un juego de bandidos armados con los dedos en forma de pistola y vaqu...
El silencio, por Getulio Bastardo
96b, Getulio Bastardo

El silencio, por Getulio Bastardo

Nos quedamos callados, ya no había nada de qué hablar, se habían agotado todos nuestros argumentos, ella en contra y yo a favor. Ella muy racional, yo, muy emocional. Nos miramos a los ojos quizás por última vez. Mientras nos tomábamos de las manos nuestros ojos se colmaron de lágrimas y lloramos en silencio. Mis pensamientos se llenaron de recuerdos, los de ella intuyo que también, iguales a los míos, buenos y gratos recuerdos. De eso vivíamos, de recuerdos. La vida nos trajo hasta aquí después de transitar cada uno por otros caminos. Coincidimos nuevamente en otra ciudad cuando menos lo esperábamos, aunque yo siempre guardé la esperanza de volver a verla en cualquier momento de mi sola existencia, no importa dónde estuviera, así fuera en un supermercado, un avión o el cementerio de cualq...
La novia del estudiante, por Getulio Bastardo
90c, Getulio Bastardo

La novia del estudiante, por Getulio Bastardo

Todas las semanas recibía sus cartas, perfumadas, que él respondía igualmente perfumadas y colocadas en sobres de colores muy suaves, rosado, violeta, azul, tal como habían llegado, escritas con caligrafía fina; por supuesto nunca las leí, pero supongo que se ratificaban su eterno y fiel amor.Su mesita de noche estaba adornada con la foto de la escribidora de cartas en un marco plateado repujado con arabescos donde predominaban corazones y rosas y algún cupido entreverado.No tenía ojos para ninguna otra mujer… solo para su prima y novia.Los estudiantes de medicina hacen sus pasantías en otras ciudades de la región y es por eso que en los últimos dos años o bienio clínico, como también se le dice, algunos deben salir de la ciudad.Llegó a su pasantía a hacer sus últimos ciclos, y ya el trato...
El Botox, por Getulio Bastardo
89c, Getulio Bastardo

El Botox, por Getulio Bastardo

No sé si a ustedes les pasa lo que a mí con la gente que se pone Botox en la cara, que se me hacen desconocidos.En realidad, me pasó con dos personas.Yo entiendo que quieran parecer siempre “jóvenes y bellas”, como me dijo una paciente esquizofrénica, una cuarentona que quería operarse la nariz mestiza, ancha y prominente.Al fin y al cabo, cada uno hace con su cara lo que quiera. El Botox sirve para eso, para esconder el paso de los años, las carencias naturales o el peso de la genética.Pero más que parecer “joven y bella” uno debe parecer sano y saludable, y esto solo se consigue con buenos hábitos de alimentación, sueño y actividad física.Hay que evitar los azúcares refinados, por ejemplo, y no todos estamos dispuesto a hacerlo.Es más fácil estirarse la piel, succionar la grasa abdominal...
Amores frustrados, por Getulio Bastardo
83c, Getulio Bastardo

Amores frustrados, por Getulio Bastardo

Era para la época lo más cercano a una novia que uno hubiese podido tener. No terminábamos de cuajar como novios, pero tuvimos más allá de una simple amistad. Todas las tardes me arreglaba con mis pantalones de lino, mis camisas almidonadas y planchadas, con mi formalidad, para visitarlos. Quizás fuimos esa clase de amores sin celos, reclamos, compromisos, peleas ni reproches, que al estar juntos nos disfrutábamos ¿hay algo más perfecto que eso? Era la tercera de cuatro hembras y un varón, el mayor era mi amigo. Me esperaban vestidos para conversar, jugar Monopolio, ir al cine, pasear solos o con sus padres. Éramos parientes lejanos. Con ella di mis primeros pasos en el baile, si es que eso se puede llamar bailar, a mover los pies hacia delante o hacia atrás, sin orden ni conciert...
Cura implosiva, por Getulio Bastardo
110c, Getulio Bastardo

Cura implosiva, por Getulio Bastardo

A medida que las sombras de la noche se apoderaban de la estancia, aumentaba la ansiedad del muchacho, de aproximadamente nueve años.Era una hacienda de caña de azúcar y cocoteros donde se fabricaba papelón. No había luz eléctrica ni ninguna diversión aparte de los cachos de los obreros en las noches.Estaba allí de vacaciones y le gustaba participar junto con los peones de las actividades de la molienda de caña, ayudaba a introducir los toletes de caña al trapiche y otras faenas menores.Los trabajadores lo consentían y protegían; valiéndose de eso fue que, presintiendo su soledad, se fue acercando a cada uno de ellos, para preguntarles si se quedarían esa noche en la casa o se irían a las suyas.Era sábado, habían cobrado su jornal, unos se irían a sus casas y los demás lle...