150 atriles para una partitura,
por Victorino Muñoz
Hace años, cuando estábamos tratando de hacerle resucitación cardio pulmonar a una revista que agonizaba, un amigo se burlaba diciendo que debíamos ponerle en el cabezal “año 10, número dos”.Aunque suene amarga la broma, eso da una idea del notable esfuerzo que supone mantener constancia en una publicación. No son pocas las ocasiones en que se logra sacar el primer ejemplar; pero luego queda allí la cosa, aumentando de manera alarmante las tasas de mortalidad infantil de las publicaciones periódicas.¿Cuánto esfuerzo y cuánto mérito supone, entonces, alcanzar la legendaria cifra de 150 ediciones? Es lo que estamos logrando hoy con esta entrega de Atril: la gente que cuenta ya tiene una buena cuenta de números en su haber. La verdad me quedo sorprendido pero estupefacto, como dice un viejo c...












