La ceguera del poder, por Victorino Muñoz
Basta que una persona comience a ocupar un cargo donde pueda tomar decisiones (desde una junta de condominio hasta la presidencia, pasando por alcaldías y gobernaciones) para que comience a creerse unas cuantas cosas que antes no se creía. Una de esas, nacidas de la nada, es la infalibilidad de su juicio. (Dadle poder a un imbécil y se creerá un genio.)El que toma una decisión en cualquier situación de su vida, así sea cruzar la calle o comprar una casa, en algún momento piensa, duda, reflexiona, acaso vacila, pide consejo, analiza opciones, en fin, hace lo que cualquier ser sensato: medita, porque podría equivocarse.Pero el gobernante, hasta ayer un cualquiera, se ve de pronto en una situación donde cree que puede hacer lo que sea porque si se equivoca en nada le afecta a su patrimonio si...












