A las carteras – Lucy Gómez
Las carteras son como nosotras. En la escuela, mi madre, que me veía desordenada y distraída, metió en mi cartera, que era una especie de baúl de paja donde cabía una inmensidad de cuadernos, libros y lápices, un reloj despertador de esos redondos con minutero, segundero y una alarma ruidosísima para que no me olvidara de mis deberes escolares. Cómo será el trauma que no me acuerdo aún hoy de nada de lo que tenía que hacer en esas horas. Una inmensa niebla las cubre.Luego de pelearme en la adolescencia con unos bolsos horrendos de cuero y algún bulto pesadísimo, heredados de alguna prima, salté a la universidad y a las carteras de cuero mini, luego a otras más grandes para mí elegantísimas, hasta caer en las de innumerables colores, formas y bolsillos que han sido las que de verdad ...












